A medida que pasan las horas, se acerca vertiginosamente la llegada del papa León XIV, que será el próximo domingo 8 de febrero a las 16.30 en el aeroparque Jorge Newbery.
Antes será la presencia en Uruguay -llega mañana al país vecino- y después la Argentina abrirá sus puertas al lider de la Iglesia Católica en una nación tan devota como la nuestra, que cuenta con millones de seguidores.
El Papa estará tres días en el país, con un periplo muy intenso que se centra en distintos lugares, como el monumento de los Españoles en la Ciudad de Buenos Aires, el pequeño Cotolengo de Don Orione, en Claypole,el Servicio Penitenciario Federal, Córdoba en la Escuela de Aviación Militar y sobre todo Luján, la ciudad de la Virgen con su mítica Basílica.
En todos estos escenarios el Papa contará con multitudes que pretenderán acercarse, recibir su bendición y escuchar su mensaje, que seguramente pondrá el acento en los temas que siempre envuelven el interés de la Iglesia Católica. La opción por los pobres, la voz de los sin voz, la pobreza, la desocupación, la injusticia, la distancia entre los sectores mas poderosos y los mas vulnerables. Si bien se dijo que no será una visita política, la realidad, que es la única verdad, no podrá escapar de esta sensación, lógica para un Pontífice que se ha caracterizado por denunciar las distancias entre los más ricos y los mas pobres en el mundo.
Esta visita se produce en un momento especial del país -el riesgo país llegó hoy a los 918 puntos, seguramente como efecto de la derrota de los republicanos en los Estados Unidos y el shock hacia el presidente Donald Trump- y lógicamente no faltarán los que quieran subirse al colectivo del Papa para llevar agua a su molino.
Santiago PeñaTampoco puede dejarse de lado lo que está ocurriendo en el país vecino, Paraguay, con el banco UENO, que dejó pedaleando en el aire a 3 millones de cliente. Se llegó al extremo de que el Parlamento guaraní está considerando la gran posibilidad de juicio político al presidente Santiago Peña, cuya continuidad pende de un hilo político. Uno de los grandes impulsores de esta acción es el ex presidente Horacio Cartes. Se habla de movimientos oscuros de los directivos del banco -hoy muchos están presos- y la conmoción es enorme en el país de la mítica Galopera.
De todas maneras, ya se dio cuenta de la realidad Santiago Peña, quien acaba de presentar su renuncia como presidente. "Estoy convencido de que ningún cargo puede estar por encima del Paraguay" sentenció.
En este universo descripto llega el Papa a esta parte de Sudamérica -recordemos que tras la visita a Argentina viajará a Lima, Perú y estará también en su querida Chiclayo, donde fue arzobispo antes de ser destinado al Vaticano, en la etapa previa a su elección como Pontífice- y habrá que ver cuál será la lectura de estos tres días de su presencia en el país.
En lo económico, la visita del Papa seguramente resultará positiva para el país, incluso se habló de 270 millones de dólares lo que va a generar en materia de ingresos (alquileres, consumos, traslados, ofertas turistica y todo lo que conforma el hecho histórico).
En los otros ángulos vale esperar que se hable de un antes y un después, pero con un balance altamente positivo para que nadie se cuelgue del Papa, repetimos, para llevar agua a su molino.
Robert Prevost, oriundo de Estados Unidos pero con significativa presencia sudamericana, por la década en que ejerció su ministerio en Perú, viene a saldar la gran deuda que quedó con el Papa anterior, el argentino Jorge Bergoglio, el papa Francisco. Fue una deuda que le quedó a Francisco, porque siempre soñó con visitar su querido país pero muchos motivos no lo permitieron, sin duda uno de ellos y fundamental, el político, por su militancia en el peronismo.
Cabe terminar este análisis deseando que después de la visita, la Argentina ingrese a un sendero, donde la paz, la esperanza y el hecho de vivir en un país como el nuestro, beneficie a los 47 millones de argentinos.


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