Se esta cumpliendo con rigurosidad el plan de la gira del Papa León XIV, que hoy comenzó su periplo en Uruguay. Llegó a la capita oriental prácticamente a la hora señalada, 16.32, y a partir de ese momento -fue recibido en el Aeropuerto de Carrasco por el presidente, Yamandu Orsi- esta llevando a cabo la agenda prevista.
En Uruguay estará hoy y mañana, y el domingo a las 16.30 el avión que lo trasladará a la Argentina aterrizará en el Aeropuerto Jorge Newbery, de Buenos Aires.
De ahí en mas serán tres días intensos con actos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Córdoba y en Luján, fundamentalmente. En la ciudad de la histórica Basílica estará el próximo miércoles 11, día en el que por la tarde viajará a Perú, país en el que estará cinco días. Visitará Lima pero fundamentalmente su querida ciudad de Chiclayo, donde fue arzobispo durante varios años.
Un clima especial se vive en esta región del Río de la Plata primero y luego en el país incaico, en una gira de doce días que se concreta mas alla de la operación de cáncer pulmor a la que fue sometido con mucho éxito. Incluso, pese a las recomendaciones por la intensidad de la gira, decidió realizarla y seguramente su gesto y su impronta dará un envión espiritual a los sudamericanos que disfrutarán de su presencia.
PALABRA DE LEON XIV
El Papa León XIV habló ante una multitud en la Plaza Independencia. Su mensaje se destacó por su universalidad, porque se dirigió a todos, cualquiera sea su condición, poder, situación social, lugar en la sociedad y mucho mas.
Habló de la salud, del trabajo al servicio de la gente, de no dejar de lado a los que menos tienen, tratar a todos con el mismo respeto. Un mensaje de unidad, de paz, de ecumenismo.
Un adelanto de lo que puede ser lo que diga en nuestro país, aunque quizás poniendo mayor énfasis en tirar todos para el mismo lado, mas alla de las diferencias.
No olvidar que en Uruguay en el acto estuvo el presidente y junto a el, los ex presidentes, en una demostración de civilidad y de institucionalidad.
LA DEUDA DE FRANCISCO
En un momento de su oratoria, el Papa habló de la Argentina y reconoció que el viaje a nuestro país será una manera de cumplir el viejo anhelo de su antecesor, el papa Francisco -el argentino Jorge Bergoglio- que no pudo venir a la Argentina por distintas razones, ya sea salud o cuestión política.
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