Por Eduardo Menescaldi
Algunos podrán definirlos como habitantes del tren fantasma. Otros se entusiasmarán pensando en aquella expresion de Juan Perón cuando decía que no se estaban peleando sino reproduciendo.
Lo cierto es que anoche, en La Casa de La Pampa, en Capital, se juntaron los principales dirigentes del peronismo, fundamentalmente el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el diputado nacional Máximo Kirchner -quien desde hoy afronta junto a su madre, condeanda por la causa Vialidad, el juicio por los hoteles Hotesur y Los Sauces, con causas por presunto lavado de dinero, asociación ilícita y coimas, que llevan también al tribunal a los dueños de C5N, Fabián De Souza y Cristóbal López, entre otros-, el hombre de amianto, Sergio Massa, que siempre cae bien parado y otros peronistas del poder, como los titulares de los bloques legislativos, Germán Martínez, en Diputados y el formoseño José Mayans, en Senado.
Lo cierto es que comienzan a elaborar estrategias de unidad -como pasa siempre cuando no tienen el poder- para volver a gobernar el año próximo. Alguno dirá que los une el espanto, pero ahí estan soñando con vencer a Javier Milei el año próximo, aunque algunos hacen todo lo posible para que eso suceda antes, olvidándose de las reglas de la democracia y de la República.
Mayra Mendoza no estuvo porque no podría cruzarse con Axel Kicillof, a quien criticó duramente por el tema de las tarifas de luz y el fallo judicial que las volvió a autorizar, en muchos casos en porcentajes elevados. Mayra no dice nada de lo que pasa en Quilmes con las tasas, pero, eso sí, con la bandera de Cristina libre dice que hoy la democracia está en peligro. Curiosa definición de una kirchnerista que se olvida de todos los males que sembró su ideología, a tal punto que justamente con su jefa, el elegido, Alberto Fernández y precisamente Sergio Massa lograron que el peronismo perdiera ante el outsider, Javier Milei.
Por el lado de Javier Milei ya comenzó a reconocer que preocupan los síntomas de recesión económica y le echó la culpa al contexto internacional con el cierre del estrecho de Ormuz y la guerra Rusia-Ucrania. También hablo de los que no llegan a fin de mes, la bandera del peronismo que se hace flamear por doquier, y dijo que con la reducción de la pobreza desde su llegada al poder ahora son menos, aunque planteó cómo hacen para vivir sin comer durante diez días si se llega hasta el día 20 del mes.
Lo cierto es que mientras se espera la venida del Papa León XIV -todo hace suponer que no cambiará las fechas de llegada al país, entre el 8 y el 11 de noviembre- hay sectores que piensan reclamarle por la situación de crisis social y económica que vive la Argentina. Muchos de los que terminaron causando lo que hoy se esta viviendo, no se hacen cargo y aprovechan para echar leña al fuego y avivar la cuestión socio política.
Cabe esperar que la presencia del Papa sirva para aquietar los espíritus, dejar de lado la famosa grieta y sustentar el espíritu de unidad, aunque sea por tres días.
El Papa va a estar en Buenos Aires, Luján y Córdoba, y en todos esos lugares serán multitudes las que acompañarán la visita de León XIV. Una luz de esperanza y de paz podrá servir para hacernos mejores.
EL MUNDO DE HOY
No hay que olvidar que estamos viviendo un mundo muy especial. Una Europa en decadencia, que muestra estallidos en Francia, Italia, España, entre otros, con la inmigración como el gran desafio. Hoy nos enteramos que en la actualidad hay nada menos que 50 millones de musulmanes en el Viejo Mundo.
Frente a las histórica banderas europeas, muchos de ellos siguen aferrados a sus principios y ponen en jaque a un continente que en algunos lugares arde.
No queda eso solo ahí. También hay que poner el acento en el presente del planeta y los desafíos del cambio climático. En nuestro país el Niño hace de las suyas y las aguas explotan y se expanden en muchísimos lugares de la querida Argentina.
Inundaciones por doquier, el crecimiento del río Paraná, el delta esperando que se derramen en días todas esas toneladas de aguas que bajan turbias.
Argentina, tierra de amor y venganza. La democracia esta por cumplir 43 años de vigencia ininterrumpida, y cabe esperar que ese tiempo nunca se detenga por mas que haya quienes quieren hacer creer que está en peligro. Los mismos que nada decían cuando desde el poder se alimentaba la figura de escupir a periodistas como Nelson Castro, Joaquin Morales Solá, Magdalena Ruiz Guiñazú en plaza de Mayo. O los que hoy quieren repetir en Buenos Aires las imágenes del horror, los saqueos, los incendios, que se vieron en París.
Dios quiera que todos sepan dar una lectura correcta y eficaz de la visita del Papa. Por mas que haya sacerdotes que digan que León XIV se va a encontrar con un país empobrecido, hay que señalarles que muchos de los provocadores de esa situación en su momento recibieron el beneplácito de los que hoy se rasgan las vestiduras.
De todas maneras, en estos tiempos hay que seguir soñando con que la Argentina es un país en el que vale la pena vivir.
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