EN LA PEREGRINACION A LUJAN, MONSEÑOR TISSERA ANUNCIO SU RENUNCIA

 

                                                      Monseñor Tissera anunció su renuncia


Hoy fue la peregrinación de la diócesis de Quilmes -que abarca los distritos de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela- y en la homilía celebrada en la ciudad de la Basílica, el obispo, monseñor Carlos José Tissera, anunció que al haber cumplido 75 años hace tres días, en virtud de lo que pide a todos los obispos el Derecho Canónico, presentó formalmente su renuncia al Santo Padre, el Papa León XIV, como obispo de la diócesis de Quilmes.

"Por eso -dijo Tissera- hoy vengo a los pies de la Virgen no solo a dar gracias por la historia de nuestro pueblo sino también a entregarle mi propio ministerio, mis límites, mis aciertos y mi vida entera gastada junto a ustedes".

Recordemos que el obispo Carlos Tissera, oriundo de Río Cuarto, Córdoba, asumió la diócesis de Quilmes, aquel 17 de diciembre de 2011, oportunidad en que recordó al santo cura José Gabriel Brochero y dijo que como el venía despacito y entre las piedras. Tissera llegaba a Quilmes procedente de la diócesis de San Francisco, Córdoba.

En esa asunción, la ceremonia fue presidida por el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, quien el 13 de marzo de 2013 fue elegido en el Vaticano como Papa, transformándose en el Papa Francisco.

Tissera ocupaba el lugar que había dejado el renunciante obispo Luis Teodorico Stockler.

LA HOMILIA

Vale señalar que la peregrinacion a Luján se realizó en el marco de los 50 años de la diócesis. Hubo alrededor de 8000 fieles de las comunidades de Quilmes, Florencio Varela y Berazategui, que se congregaron en la plaza Manuel Belgrano, frente a la Basólica de Luján. 

En esta 48a. edición el lema fue "De la mano de la Virgen, !caminemos con la alegría del Evangelio!

Así se dio comienzo a la semana de festejos por las bodas de oro de la creación de la diócesis. 

La celebración eucarística la presidió monseñor Carlos Tissera, quien estuvo acompañado por e lpadre obispo Eduardo Redondo, auxiliar de Quilmes y el padre obispo, Juan Carlos Romanín, emérito de Río Gallegos, junto con sacerdotes y diáconos de la diócesis.

Durante la celebración eucarística, monseñor Tissea enmarcó el sentido del jubileo diocesano. "!Que alegría encontramos aquí, a los pies de nuestra Madre, la Virgen de Luján! Llegamos hasta este santuario con el corazón leno de gratitud y de historia. Hoy nuestra peregrinacióntiene un sentido profundamente sagrado: venimos como Iglesia diocesana de QSuilems a celebrar y agredecer nuestros p rimeros 50 años de vida. Medio siglo de camina rjutenos comoj pueblo de Dios, con nbuestra slegrías, nuestros dolores, con nuestros testigos de la fe y nuestros corazones llenos de esperanza.

En un tramo de marcada resonancia social y pastoral, el obispo de Quilmes recordó las raíces institucionales y el contexto actual de la comunidad: "Nuestra diócesis nació en medio de un gran dolor causado por una dictadura que fue madre de tantos males que aun sufrimos", y añadió: "Hoy nosotros venimos también en un momento en que las familias sufren la falta de trabajo, y la angustia de no llegar a fin de mes con sus magros salarios o pobres ganancias. Pero a la vez, venimos con el corazón esperanzado en la fuerza transformadora del Evangelio que ha tocado neustras vidas y que queremos llevar a todos, luego de haber vivido las sesiones del III Sínodo Diocesano. 

Digamos que el momento mas emotivo de la homilía fue precisamente cuando el obispo Tissera compartió con la concurrencia la decisión de presentar su renuncia al Sumo Pontífice, teniendo en cuenta lo dispuesto por el Derecho Canónico, al haber cumplido hace tres días 75 años.

CAMINO A LUJAN

Dijo Tissera que "en el camino a Luján nadie camina solo. Si uno se cansa, el otro lo ayuda, si uno se cae, el otro lo levanta. En el camino no hay lugar para el rencor, porque el peso del odio hace el andar insoprtable. Para caminar juntos los próximos 50 años tenemos que saber perdonar. El perdón es el agua que limpia los pies cansados de nuestra agente y sana las heridas del asfalto de la vida. 

Durante la misa se bendijeron telas destinadas a los cinco decanatos de la diócesis. En ellas se plasmarán los nombres de personas significativas fallecidas que marcaron la historia local en estas cinco décadas. Las banderas acompañarán las celebraciones diarias programadas entre el 14 y el 18 de septiembre, para ser presentadas finmalmente en la misa central del sábado 19 a las 19 en la iglesia catedral de Quimes. 

La jornada festiva siguió con un almuerzo comunitario en el predio de los Hermanos Maristas y concluyó con el rezo del Santo Rosario. Al cerrar el mesnaje el obispo sintetizó: "Hoy le entregamos a la Virgen de Luján la historia de nuestra diócesis, el recuerdo del Siervo de Dios, Jorge Novak, el fruto de nuestro III Sínodo, el futuro de las nuevas vocacioens y la entrega de tantos laicos que gastaron su vida en estas cinco décadas".

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