En Clarín, con la firma de Joaquín Pastormerlo, se destaca el premio Giglio d´Oro que recibió el oftalmólogo quilmeño Roberto Albertazzi, por haber creado una técnica para combatir el queratocono. O sea un método particular de colocar los anillos que intentan corregir las desviaciones de la vista causadas por la enfermedad.
Se recibió de médico oftalmólogo en la Universidad de La Plata y se dedicó a estudiar el queratocono, enfermedad en la que con el tiempo se convirtió en un referente.
La enfermedad es una deformación progresiva de la córnea. El que la padece, generalmente en la adolescencia, tiene visión borrosa y distorsionada. En las causas se habla de factores hereditarios pero también, advierte el facultativo, si se rasca es peor porque las enzimas pasan al estroma y lo lisan.
En la nota Albertazzi refirió que para combatir el queratocono, en un principio se usaban lentes de contacto, aunque aclaró que no era lo mas adecuado porque el lente no detiene que avance la enfermedad.
Muchos años después aparecieron los anillos intracorneales, para corregir casos de miopía.
Se aplicó la técnica de un reconocido oftalmólogo francés, Joseph Collin, aunque no era una técnica plena, porque 7 de los 57 ojos a los que se aplicó tuvieron que ser reintervenidos para retirar los anillos.
Albertazzi comentó que no todas las personas que padecen queratocono pueden recibir anillos.
Desde el Centro de Ojos de Quilmes, comenzó a idear una alternativa para perfeccionar la técnica. A fines de 1990, mientras trabajaba para una oftamológica brasileña, explicó a sus superiores en qué parte exacta del ojo había que colocar los anillos.
En 2021 realizó su primera operación con la colocación de los anillos en un paciente con queratocono bajo una técnica que inventó: By-Limbic.
La operación tradicional de poner anillos en un ojo con queratocono se realizaba con una incisión central en el techo de la córnea, a 6 milímetros del punto medio del ojo, a través de la cual se introducían los objetos. En un principio era un corte manual, luego llegó el femtolaser, que posibilita crear el espacio necesario para implantar los anillos sin hacer una entrada.
El problema de este método es que, al estar el corte cerca de los anillos, hay riesgo de extrusión de ellos, o sea que se salgan.
La innovación de Albertazzi es hacer la incisión e introducir los objetos por el limbo, zona de transición entre la córnea y la esclerótica (parte blanca del ojo). La medida diametral del limbo, circunferencia que rodea la córnea, es de 12 milímetros. Esto aleja el corte que se hace para meter los anillos hasta el doble donde lo hacía la cirugía clasica. Asimismo, la incisión se practica en una de las partes laterales del limbo, o sea al costado de la córnea y lejos del techo del túnel por el que se introducen los saros.
Así, no solo se corrigen los problemas de visión, sino que el aporte del By-Limbic es reducir la posiblidad de extrusión de los anillos, pues no produce un corte cercano que presione y sea canal de salidas para estos.
Junto al crosslinking, que se concentra en detener el avance de la enfermedad, constituyen las opeaciones claves para combatir el queratocono. Albertazzi dice que lo bueno es que se combinen ambas técnicas.
El oftalmólogo quilmeño aclaró que la aplicación no se da en todos los casos, solo en los que todavía se puede regularizar la córnea con anillos. "Sirve hasta el grado 2 y medio" advirtió.
El mérito del quilmeño es que la técnica es única en el mundo. Cuando el periodista le preguntó cómo se le ocurrió, ironizó diciendo que fue mientras dormía.
El invento determinó este premio que recibió tiempo atrás en Florencia, Italia. El Giglio d´Oro a la innovación médica en el III Congreso de Queratocono Mundial, que organizó la Sociedad Mundial de Queratocono.

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