EL CUENTO DEL PELOTUDO Y SU MORALEJA

No todo es lo que parece. Hay una fábula contada por el humorista, escritor y dibujante Roberto Fontanarrosa, que hoy recitó el periodista Alfredo Leuco en el programa Le doy mi palabra por Radio Mitre y que vale la pena compartir en este espacio, por la moraleja que deja.
"Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el pelotudo del pueblo, un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía haciendo mandados y recibiendo limosnas.
Diariamente algunos hombres llamaban al pelotudo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra, de tamaño menor, que valía un peso.
El siempre agarraba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risa de todos.
Un día, alguien que escuchaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no se había dado cuenta de que la moneda de mayor tamaño valía menos y este le respondió: Lo sé, no soy tan pelotudo... Vale la mitad pero el día en que se escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda".
Esta historia podría concluir aquí como un simple chiste pero se pueden sacar varias conclusiones:
1) Quien parece pelotudo no siempre lo es
2) ¿Cuáles son los verdaderos pelotudos de esta fábula?
3) La ambición desmedida puede acabar cortando tus fuentes de ingreso.
4) Podemos estar bien aunque los otros no tengan buena opinión de nosotros. Lo que importa no es lo que piensen los demás de nosotros sino lo que uno piensa de sí mismo.
Moraleja: el verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pelotudo delante de un pelotudo que aparenta ser inteligente.

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