LA SELECCION NACIONAL LE GANO A PROPIOS Y EXTRAÑOS

 


Cuando solo resta un partido -el del domingo a las 16 entre Argentina y España para definir el título mundial de fútbol- vale destacar que esta selección albiceleste, con los dos Lionel, el técnico Scaloni y la estrella, Messi, con su campaña le ganó a propios y extraños.

Porque el campeón mundial de Qatar 2022 está a un paso de repetir el cetro, aunque ya tiene asegurado el subcampeonato. Argentina va intenta romper el maleficio que dice que un campeón mundial no repite cuatro años después, cuestión que no se da desde los mundiales 1958, en Suiza y 1962, en Santiago de Chile, algo que consiguió Brasil.

Desde hace mas de seis décadas no repite un campeón en el siguiente mundial.

Argentina puede lograrlo si vence en New Jersey a la poderosa España, que supone que va a ganar el título después de 16 años (ganó el título en 2010 en Sudáfrica).

Así las cosas, mas allá del resultado final, hay que sacarse el sombrero y reconocer a la selección argentina por su actuación histórica, con el hecho destacado que prácticamente mantuvo la gran base del campeón en Qatar, con muy pocos cambios (ya no está Angel Di María, quien decidió retirarse del mundial y Marcos Acuña, quien no fue convocado por el técnico Scaloni).

A la hora de subrayar la performance hay que reconocer que con su rendimiento superó a propios y extraños, sobre todo estos últimos, muchos de los cuales en algún momento fueron muy críticos y mostraron simpatía por los rivales de Argentina, y ahora parecen subirse al carro del triunfador.

Hubo quienes llamaron a Lionel Scaloni técnico gorila, o a los futbolistas "desclasados". Estuvieron los que criticaron al mejor futbolista argentino y del mundo, Lionel Messi, por haber estado en la Casablanca con el presidente norteamericano Donald Trump, quien agasajó al campeón de la MLS, el Inter de Miami, donde Messi fue figura y capitán.

El tema Islas Malvinas también pareció dividir aguas. Hubo quienes pedían a gritos que los futbolistas y el cuerpo técnico se manifestaran en forma política. Ellos mantuvieron una cierta distancia, siguiendo el ejemplo y el mensaje del técnico, porque era solo un partido de fútbol, y no había que mezclar eso con la política. Sin embargo, el partido con Inglaterra quedó atrás, festejó Argentina y apareció una bandera icónica -Las Malvinas son argentinas- que portó el futbolista Gio Lo Celso y luego otros compañeros, dejando claro cual era su sentimiento al respecto.

En fin, hubo enormes festejos en Quilmes, el Conurbano, el Obelisco y tantos lugares del país, que seguramente se repetirán el domingo, al margen del resultado final. El solo hecho de jugar la final para el último campeón suena a bicampeonato, aunque finalmente no se gane. Lo importante es que esta selección demostró, a propios y extraños, vale repetirlo, que hace de los valores, del esfuerzo y de la convicción una gran bandera nacional, y que es capaz de todo cuando late el corazón del país.

(Eduardo Menescaldi)

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