EL SUBCAMPEONATO MUNDIAL Y UNA SENSACION AGRIDULCE

Por Eduardo Menescaldi

 España fue un rotundo campeón mundial, en el juego, en  las oportunidades y en todo lo que respecta a una final de esta jerarquía.

Argentina hizo lo que pudo. La selección terminó extenuada, con prácticamente toda la línea de fondo averiada -tuvo que cambiar a tres futbolistas el técnico- y solo con el aporte del león Nicolás Tagliafico, que debió enfrentar a uno de esos jóvenes que aparecen con toda su espectacularidad, y que promete llegar a ser un Lio Messi, un Cristiano Ronaldo o un Kylian Mbappé: Lamine Yamal, de apenas 19 años, con un futuro extraordinario.

Lionel Messi jugó este mundial con la mochila de los 39 años recién cumplidos -veinte mas que Lamine- y asumió esa responsabilidad con altura y dignidad, jugando con la cabeza y aportando cuando era necesario. 

Pero ese esfuerzo tan importante lo pagó caro en el último y mas importante partido. A pesar de eso y de la superioridad española, Messi aceleró al final. Hubo un centro que un jugador español mandó al córner, cuando pudo ser gol en contra, y después ejecutó un córner que terminó en un remate increíblemente desviado por encima del travesaño de Gio Simeone.

Argentina llegó extenuado a la final -alguno se quejó porque España tuvo un día mas de descanso desde la semifinal- pero se presentó con la altura y la hidalguía que debe tener un campeón mundial que defendía su título. No alcanzó por un montón de razones, pero el coraje argentino llevó el partido al suplementario.

Con esas condiciones físicas y anímicas, con un hombre de menos por la expulsión de Enzo Fernández -no pareció que era para tarjeta amarilla la primera-y frente a un rival que solo recibió un gol en su valla, solo pudo hacer lo que realizan los grandes, es decir, caer de pie con el gol español en el minuto 106, es decir, en el segundo tiempo del suplementario.

Pese a ello, con mucho amor propio fue a buscar el empate, no lo consiguió pero generó las dos situaciones mencionadas que dejaron la sensación de que algo se podía...

No pudo ser. El campeón del mundo defendió el título como supo y pudo, con todas las adversidades habidas y por haber, que estallaron en el rostro del técnico Lionel Scaloni. Sus lágrimas y su abandono de la conferencia de prensa, totalmente quebrado, fueron la resultante de lo que sentian tanto el como los futbolistas.

No quieren celebrar el subcampeonato, aunque la realidad es que el pueblo argentino, en su gran mayoria, celebró esa sub-estrella. Quizás haya alguien que esté a "la izquierda" de esa celebración y que con hipocresia se alegre del triunfo españoll (como antes lo quisieron hacer con Inglaterra, Egipto, Cabo Verde, Suiza...).

Argentina pasó por el mundial como un grande. Después de Brasil, Italia y Alemania es el país que mas titulos tiene a nivel mundial -tres- y a eso hay que sumar este cuarto subcampeonato mundial (también los logró en Uruguay 1930, Italia 90 y Brasil 2014).

El mundial ya es un recuerdo. Ahora hay que volver a lo nuestro, el futbol doméstico, la primera, el ascenso, Chiqui Tapia y la AFA, con sus causas judiciales, lo mismo que el tesorero Pablo Toviggino... Solo quedará el consuelo de haberlo dado todo en estas condiciones, y la hora de festejar, mas alla de la decisión de los futbolistas, las imágenes parecen mostrar mayores expresiones de júbilo aqui en Argentina -al menos ayer domingo- que en el país campeón del mundo 2026.

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