La diócesis de Quilmes recordó a su primer obispo, monseñor Jorge Novak, el Siervo de Dios, al cumplir hoy el 25 aniversario de su fallecimiento.
Hubo una emotivo misa a cargo del obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera, quien estuvo acompañado por los obispos Eduardo Redondo, auxiliar de Quiles, el emérito monseñor Luis Stockler y Juan Carlos Romanin, emérito de Río Gallegos, además sacerdotes y diáconos de la diócesis y de la congregación del Verbo Divino.
"La oscuridad de la muerte, hace 25 años, no pudo apagar el brillo de la luz de su pesona para todos" señaló Tissera, quien reconoció que "el Siervo de Dios, Jorge Novak, se comportó como un buen samaritano desempeñando la misión que el Señor le encomendó. Encarnó la palabra del Evangeli. Y amplió con aquello que mencionó en la segunda sesion del Tercer Sínodo Diocesano un mes atrás. Desde el lprimer dia, su episcopado fue leído como una viva expresión de una Iglesia samaritana que asume el dolor de su pueblo y sale a sostener su esperanza.
No es una metáfora decorativa: las primeras colectas, las ollas populares, el acompañamiento a las tomas de tierra, la creación de Cáritas diocesana fueron, ya desde su origen, la traducción de verbos concretos de lo que la parábola pide. Pero algo marcó a fuego su ministerio: la escucha de los familiares de los desaparecidos en época de la dictadura.
En su homilía, además, el obispo de Quilmes acercó parte de la última homilía publicada del Siervo de Dios, las palabras de su testamento y el recuerdo de la convocatoria al Tercer Sínodo Diocesano que por su enfermedad no pudo inaugurar. También manifestó la actualidad de sus palabras en la oración por los momentos de la patria.
"Jorge Novak, sembrador del Espíritu Sinodal, fue el tema que acompañó esta celebración, que conto con la presencia de los intendentes municipales de Florencio Varela y Quilmes, Andrés Watson y Eva Mieri, respectivamente, del ex embajador argentino en el Vaticano, Carlos Custer, y del pastor Arturo Blatezky, amigo del padre obispo Jorge. "La mesa" fue el signo que destacó la figura de Novak y congregó a los presentes.
Tras la misa, los obispos rezaron en la tumba d"De Novak. El padre obiso Carlos rezó para que "la luz de padre obispo Jorge Novak brille en nuestro Tercer Sínodo Diocesano y nos ilumine en la construcciónd el Reino de justicia, de amor y de paz".
El obispo Tissera recordó que la última homilía de monseñor Novak, del Corpus Christi, el 16 de junio de 2001, en Florencio Varela, pocos días antes de su muerte.
"Sus palabras de pastror nos hablan del amor que se conmueve viendo el sufrimiento de su pueblo. La crisis cundía en todos los barrios y ciudades. Habló del pan del hogar, del pan del amor solidario y del pan del altar, la Eucaristía.
Decía: "Nos sorprende dolorosamente el hecho, tan extendido, de las mesas sin pan de muchos hogares argentinos. Repitió palabras de Juan Pablo II: Nuestro mundo empieza el nuevo milenio con la carga de las contradicciones de un crecimiento económicoi, cultural y tecnológico, que ofrece a pocos afortunados grandes posibilidades, dejando a millones y millones de personas no solo al margen del progreso sino también suejtas a condiciones de vida muy por debajo de lo mínimo requerido poor la dignidad humana". (NMI 50).
Y agregaba nuestro obispo Jorge: Nos llama la atención en este punto la realidad argentina, contradictoria e injusta. ¿Cómo en momentos en que la cosecha de cereales ha trepado a niveles excepcionales hay mesas sin pan, o con el pan de las lágrimas y de la verguenza? Ultimamente la verdadera causa se debe a la falta de trabajo y a la administración injusta de la economía comunitaria.
A 25 años sus palabras son tan actuales, lamenteablemente. Es ocasión para rogar su intercesión en estos momentos d ela Patria.
El samaritano lo vio, se conmovió, se acercó, vendó sus heridas, las cubrió con aceite y vino, lo puso sobre su montura, lo llevó a un albergue, se encargó de cuidarlo, pagó por su atención. Jorge Novak hizo lo mismo en su paso por esta diócesis amada.
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