La lluvia, el viento, el frío. Nada detiene a la multitud que sigue desfilando por Villa Domínico para dar el último adios al indio Solari.
La fila es interminable, se habla de varios kilómetros de cola, pero nadie se resigna a poder pasar por la capilla ardiente instalada en el gimnasia José María Gatica.
Se trata, sin duda, de un fenómeno inefable -no se puede explicar con palabras- y ya se ensayan múltiples análisis para entender lo que se está viviendo con este acontecimiento.
Se habló de las despedidas a idolos y personajes de distintas ramas de la paleta argentina, como el presidente Hipólito Yrigoyen, Carlos Gardel, Eva Perón, Juan Perón, Sandro, Raúl Alfonsín, Néstor Kirchner.
En el caso de un ídolo de lo que llaman la música ricotera en principio supera todas las expectativas y genera que sociólogos, politólogos y gentes que estudian a las masas hagan la interpretación del fenomeno.
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