INDIO SOLARI: LA DESPEDIDA DEL MILLON Y QUE NADIE SE APROPIE DE SU AURA

 


Nunca se sabrá realmente la cantidad, enorme por cierto, de personas de todas las clases, edades y gustos que se dieron cita en Villa Domínico para despedir al Indio Solari.

Entre medio millón y un millón es probable que esté el número, lo que habla a las claras lo que significa ser un ídolo popular.

Sorprendió, sin duda, a propios y extraños el acontecimiento, porque nos hemos desayunado que en el país hay muchísimos ricoteros que pudieron dar ese último adiós.

Lo importante es que nadie debe adjudicarse el corazón del indio, porque ya están los kirchneristas, camporistas y peronistas duros diciendo que el Indio les devolvió la confianza en lo que va a venir, e incluso se animan a considerar que logró por lo menos que se acerquen Máximo Kirchner y Axel Kicillof. El tiempo dará respuesta a esta apreciación, teniendo en cuenta las expectativas y aspiraciones de ambos.

Fue una paleta variopinta la que se mostró en los medios durante el desfile de peregrinos para dar el adiós al Indio, incluso con algunos que se apartaron del sentido del homenaje para juntar las cosas y terminar insultando al presidente o proclamando que la manifestación sirvió para entender que es momento de echar al primer mandatario.

Pero también hubo muchos que confesaron que no entendían las letras del Indio -como alguna vez lo manifestó la Negra Mercedes Sosa- y hasta se llegó a escuchar a una jovencita que reconoció que no entendía las letras, pero cuando se dio cuenta de que hablaba de "la sustancia blanca", supo que hablaba de la droga. Y confesó sin ponerse colorada que sabía de lo malo de la droga, que le perjudicaba la salud, y sin embargo preferia consumirla, por mas que le hiciera mal.

Los politólogos, los sociólogos, los analistas y en su momento los historiadores sabrán o intentarán interpretar lo que pasó en estos días, con una multitud que se acercó al lugar como si se tratara de peregrinación a Luján.,

En síntesis, nadie puede discutir o ningunear el enorme episodio que se vivió durante tantas horas en Villa Domínico. Incluso comparable con la despedida de otros personajes e ídolos que congregaron  muchedumbres: léase Hipólito Yrigoyen, Carlos Gardel, Juan Perón, Eva Perón, Néstor Kirchner, Sandro, entre otros.

De todas maneras, nadie debe apropiarse del aura del Indio, porque la realidad es que en esa multitud quele dijp adiós hubo gentes de todos los colores políticos que se acercó para despedir a quien le dio tantas alegrías durante muchos años de sus vidas.

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