GUSTAVO ALFARO Y EL INFLADOR PARA RECUPERAR A PARAGUAY

 


Se llama Gustavo Julio Alfaro (foto), nacido el dia de Quilmes, 14 de agosto, en Rafaela.

Hoy es el técnico de Paraguay, selección que tuvo un horroroso comienzo en el mundial de fútbol, con uan aplastante derrota 4 a 1 ante el local, Estados Unidos.

Quien en su carrera fue técnico de Quilmes entre otros clubes -lo ascendió a primera división aquel histórico 5 de julio de 2003 en cancha de Ferro- y últimamente de las selecciones de Ecuador y Paraguay, clasificándolas para los mundiales de Qatar y Estados Unidos, México y Canadá, respectivamente, ha puesto a funcionar el inflador para recuperar anímica y deportivamente a sus futbolistas.

En la conferencia de prensa que dio hoy en la previa del partido de mañana con Turquía, el rafaelino pidióo que "al técnico pueden destrozarlo" pero a "los jugadores hay que alentarlos, hay que sentir que los siete millones de paraguayos entran a la cancha con ellos".

Agregó, en ese mensaje a su gente, que "ellos van a dejar la vida en la cancha. Así como sufrimos una terrible derrota con Estados Unidos, porque nos superaron en todos los aspectos, ahora estamos confiados en dar vuelta todo esto.

"Sientan que estos jugadores son los mejores. Podrán decir que pudo haber estado Fulanito o Menganito, pero están estos 26, y los he elegido yo, me hago cargo. Ellos van a dar todo para que el paraguayo se sienta representado".

Este inflador anímico, característico de Gustavo Alfaro, que cumple 64 años en agosto, ya lo conocimos durante su paso por Quilmes en dos ocasiones.

Y ya que mencionamos el ascenso del 2003 con el Cervecero, cabe recordar que hubo un momento en que el equipo no funcionaba. Esta en mitad de tabla y había perdido de local 3 a 0 con San Martín de San Juan. Alfaro dio una conferencia de prensa en un conocido supermercado quilmeño y ahí aseguró que iban a salir de la varadura y que iban a ascender. Era un momento crítico, con muchísimas expresiones adversas y pedidos de eyectarlo del cargo. No fue asi. Desde el diario El Sol lo defendimos porque entendíamos que hablaba desde la convicción.

Un periodista dijo hoy que estuvo en la conferencia de prensa y que salió convencido de que este tipo sentía lo que decía, era como que incitaba a seguirlo por esa pasión que le ponía a creer en este equipo paraguayo.

Mañana, el rival es el siempre difícil Turquía. De todas maneras hay que creer en Gustavo Alfaro, aquel que en Quilmes solía repetir aquella frase de que la única batalla que se pierde es aquella que se abandona, expresión que se le adjudica al Che Guevara.

Fuerza, convicción, pasión, dedicación, responsabilidad, virtudes de un técnico que no se da por vencido ni aun vencido (Almafuerte).

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