"TITANIC, EL MUSICAL": UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Por Eduardo Menescaldi


 


                                                        Fotos Mauro Menescaldi


Se realizó la última función de "Titanic, el Musical", en el teatro del Globo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Una treintena de artistas hicieron disfrutar al público de una recreación maravillosa del famoso trasatlántico, que se hundió a los cuatro días de zarpar del puerto de Southampton, Inglaterra, cuando marchaba rumbo a Nueva York.

Un escenario inmersivo, una serie de canciones de alto vuelo artístico y una participación espectacular con el público que disfrutó de cada una de las escenas musicales.

Producciones La Scala, el proyecto musical y artístico de Noelia Gaspar Gandosi y Rodrigo Sebastián Santi, con sede en Quilmes Oeste, se dio el gran gusto de plasmar una idea que nació hace mas de un año y que llevó todas las etapas con rigurosa profesionalidad, ya sea casting, idea, ensayos, música, vestuario, escenografía, dirección y todos los items para convertir a la propuesta es un hito en la historia de los musicales.

Con un breve intervalo entre el primero y segundo acto, se fueron llevando las distintas imágenes de aquella travesía, que la historia registra en abril de 1912 y que se convirtió en un hito mundial por el fatal desenlace: el barco, de lujo, chocó con un iceberg y se hundió rápidamente con una gran cantidad de muertos. Como el trasatlantico tenía escasa cantidad de salvavidas, la cantidad de víctimas fue enorme.



Todo eso está expresado con alto vuelo artístico en los distintos pasos que se van desarrollando en la obra, desde la construcción de la nave en los astilleros de Belfast, la llegada de los pasajeros de distintos niveles sociales, los tribulantes, el capitán Smith y el constructor Tomas Andrews, y otros personajes que van llenando el espacio del viaje.

Las emociones aparecen por doquier, con la ambición, encarnada en el magnate Arthur Blackwood (José Antonio Vallejos) hasta los sueños de una niña como Violet Jessen -magistral voz e interpretación de Melina Pilar Alejo- y los valores de otro muchacho como Henry Caldwell (Pablo Muller).

De las expectativas a la tragedia, de los sueños a la realidad, las respuestas ante la adversidad como es el choque y la desesperación que invade el universo del barco.


Todo se refleja con una gran precisión. Las canciones ilustran los momentos, y vale destacar la posiblidad de expresarlo en los temas, a veces utilizando palabras difíciles de cantar -ejemplo "desesperación" en babor y estribor- pero resueltos con mucha habilidad.

Un nuevo amanecer en la esperanza de la niña Violet en medio del naufragio, recibiendo los consejos de su destino, expresados por Mary Wide (Noelia Gaspar Gandosi).

La generosidad de Henry al salvar a Violet, repitiendo aquello de que "los niños y las mujeres primero" en medio del sálvese quien pueda.

El egoísmo y la ambicion del magnate Arthur pretendiendo sobornar a un marinero para salvarse y soportando la impronta de la reacción de quien no aprueba su falta de sentimiento.

Las advertencias del constructor sobre todo por las versiones de que el capitán Smith (Rodrigo Sebastián Gandosi) pretendía ganar en velocidad la carrera a otra línea de navegación, lo que pudo haber desatado la tragedia. 

Todo esto y mucho mas en dos horas de sentimiento, emoción, esfuerzo, valores... y sobre todo SUEÑOS. Porque la vida es sueño y los sueños, sueños son (Calderón de la Barca).

Todo aparece en este "Titanic, el musical", con una raíz quilmeña evidente, porque la semilla se plantó en esta ciudad y germínó en CABA en el teatro del Globo. Ojalá que Quilmes la pueda tener en su grilla algún día...

Toda la emoción de los artistas en esta última función, de la que tuvimos la gran suerte de participar por la especial invitación de los grandes responsables: Noelia Gaspar Gandosi y Rodrigo Santiago Sarti.

EL ELENCO

En el teatro del Globo todo se montó en función del Titanic, con la White Star Line, que en el documento de embarque decía rumbo a Nueva York.

Ese R.M.S Titanic se presentaba como The largest & Finest Steamer in the world (El vapor mas grande y fino del mundo).

SINOPSIS

El relato de la travesía teatral habla de revivir la epopeya del transatlántico mas famoso de la historia desde una mirada humana atravesada por la ambición, el amor y la tragedia. La historia que persistirá en el alma del mundo.

Ambientada entre los astilleros del Belfast y las frías aguas del Atlántico Norte, la obra narra las vidas entreladazadas de Violet Jessen, una joven camarera en busca de libertad; Arthur Blackwood, un magnate movido por la venganza y Henry Caldwell, un joven idealista que representa la esperanza.

El musical combina grandes escenas corales con momentos íntimos, explorando la lucha entre la ambición y la compasión y recordando que incluso en medio del desastre, el amor y la humanidad perduran.



EL ELENCO

Melina Pilar Alejo en el rol de Violet Jessen. 

José Antonio Vallejos: Arthur Blackwood.

Patricio Muller: Henry Caldwell.

Noelia Gaspar Gandosi: Mary Wide.

Rodrigo Sebastian Santi: Capitán Smith.

Gerónimo David de la Cruz: Thomas Andrews.

Antonella Sabrina Villarino: Clara Wolf.

Martina Caracciolo: Grace Milford.

Marisol Vecchi: Agnes Rowland.

Gisela Mariel Lastra: Dorothyh Langford.

Candela Abril Burgueño: Condesa Eleanor Ravenscourt.

Hannah Alexia Chumbita: Lucille Hawthorne.

Nair Antonella Nieva: Annie McKenna.

Maria Paz Tulián: Brigid O´Shea.

Magalí Ayelén Larrauri: Nora O´Leary.

Lázaro Valentín Benegas: George Whitby.

Noelia Isabel Rodriguez: Mary Callaghan.

Daniela Leonor Aranda: Edith Fairweather.

Lidia Juana Molinari: Georgina Madelaine.

Miriam Judith Memmo: Janet Anne Holt.

Romina Gisel Cavallaro: Lady Ashcombe.

Lucía Victoria Pérez: Evelyn Hartley.

Nahuel Méndez: William Hardwick.

Silvia Beatriz Valdéz: Helen Charlotte Davenport.

Isabella Estefanía Mauri: Margaret Keane.

Daniela Marisol Maidana: Elizabeth Rosenfeld.

Patricia Villalba: Elsie Montclair.

EQUIPO CREATIVO

Idea original: Rodrigo Sebastián Sarti.

Libro y letras: Noelia Gaspar Gandosi.

Dirección: Noelia Gaspar Gandosi/ Rodrigo Sebastián Sarti.

Música original: Pablo Flores Torres.

Orquestaciones: Pablo Flores Torres/ Paulo Arlettaz.

Coreografía: Noelia Gaspar Gandosi.

Escenografía: Vanesa Abramovich.

Realización de vestjuario: Aleandro Jaimes.

Fotografía: Alicia Gandosi/Marcela Luna.

Producción: La Scala Musicales.

STAFF

Anabella Gaspar Gandosi.

Alicia Gandosi.

Federico Sarti.

Paoala Sarti.

Mercedes Luna

Prensa: Carolina Arellano. Expansión teatral.



LUIS VIALE

Cabe sumar a esta crónica un hecho histórico que se enlaza con el tema de los salvavidas y los repartos. No se sabe si los autores lo pensaron pero bien vale recordar aquí al comerciante italiano Luis Viale. No se trató de la tragedia del Titanic sino del vapor América, y pasó a la posteridad por entregar su salvavidas a una mujer y morir en el naufragio.

El 24 de diciembre de 1871, el vapor América, que cubría la ruta Buenos Aires-Montevideo, se incendió y se hundió en el Río de la Plata. Murieron 121 personas, muchas miembros de la sociedad porteña, que huían del brote de fiebre amarilla.

Luis Viale, comerciante italiano, fundador del Banco de Italia y del Hospital Italiano, viajaba junto a Augusto Marcó del Pont y su esposa, Carmen, embarazada.

El capitán Bossi, un genovés residente en la Boca, ordenó aumentar la presión de las calderas para ganar una apuesta contra el vapor Villa Del Salto, que acompañaba la travesía.

La maniobra provocó una explosión a las 2 de la madrugada, seguida de un incendio devastador. 

Luis Viale, que llevaba puesto el salvavidas, se lanzó al agua y al encontrarse con Carmen Marcó del Pont se lo entregó diciendo: Usted es joven y tiene otra vida que salvar. Minutos después, el y Augusto desaparecieron entre las olas. El Villa del Salto logró salvar a 70 sobrevivientes, incluida Carmen, pero la tragedia dejó una profunda consternación en Buenos Aires. 

En 1928 la comunidad italiana erigió una estatua en su honor en la Costanea Sur, donde todavía se recuerda su gesto de solidadridad y sacrificio.


                                             Esperando la función (foto Cecilia)







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