Es un reconocido periodista con una trayectoria enorme, histórico subdirector del diario La Nación. Cercano de ser nonagenario sigue mostrando su talento en cada columna que publica en el diario de los Mitre.
José Claudio Escribano (foto) publicó en dos páginas uñ gran artículo, que hace a este tiempo de intolerancia e insultos por doquier. Bajo el título de "Ideas para una nueva sección del diario: El insulto del día", el autor desarrolló con ironía toda una suerte de publicación Incunable que vale la pena compartir.
Los dardos fundamentales están dirigidos a ese gran campeón del insulto, que es el presidente de los argentinos, Javier Milei.
Primero confiesa que el tema de la Inteligencia Artificial puede llevar a que un día nadie se sorprenda si "nos desayunamos con la noticia de que la IA, para estupor del jurado interviniente, obtuvo el primer premio literario relevante".
Frente a un hecho de esta índole sostuvo que "lo que nadie lograría borrar sería el escándalo fehacientemente documentado y la humillación consigiiente para los primates humanos".
Mas adelante conjetura que con todo lo que se vio y oyó desde el 10 de diciembre de 2023 sobre lenguajes revulsivos, "nadie se sorprendería tampoco si un diario decidiera publicar de aquí en adelante , todos los días, una sección fija, con el acompañamiento de una interpretación certera y amena del caso y el titulo invariable de: El insulto del día. Sería una columna requerida de la regularidad con la que se informa sobre la temperatura o la hora a la que sale y se pone el sol, y publicada con igual constancia a la que había en el pasado en relación a las farmacias de turno".
Tras unas series de disquisiciones, poniendo el acento en los insultos del presidente o de algún funcionario, con las redes como medio, sostiene que en un tren de conjeturas alguien seguramente avanzará un paso mas hasta proponer un premio especial para El insulto del año. Eso colocaría a la asociación de diario y revistas nacionales, ADEPA, en la situación de introducir, entre los premios anuales que instauró en 1990, una nueva categoría, reservada a los periodistas que, habiendo creido encontrar la perla entre las perlas de los insultos de cada año, la hubieran evaluado en significado, repercusión y tal vez, deliciosa originalidad, a la altura de lo que habrían alcanzado Borges, Nalé Roxlo, Evelyn Waugh, Nabokov o el gran hilarante que fue P.G. Woodhouse.
INSULTUS
Comenta que la palabra insulto viene del latín insultus, y a continuación recurre a la Real Academia Española, diciendo que legitima las voces que están vivas en el corpus popular de la lengua.
"El presidente Milei se atiene en general a la razonabilidad de esa regla con la particularidad de que en las explosiones volcánicas descalifica hasta el límite de lo que es humanamente posible: basura, ensobrado, sorete, mandril, esbirro, puta, extorsionador, asesino, chancha (que oí por primera vez en un conventillo, de una mujer a otra) y ese neologismo tan especial: kuka.
"Convengamos en que kuka es un acierto linguístico, si es que en esta clase de ciénagas se pueden detectar aciertos. Al multiplicar por dos esa letra K algo extraña a pesar de su encuadramiento en el alfabeto español, mantiene viva la atención con solo dos módicas silabas -sueño de periodistas que deben elaborar títulos- sobre el peligro de un retorno a la Argentina de 2023 que ha explicado la llegada de Milei al poder. También explica ese peligro que para una vasta franja del electorado lo que cabe esperar de los kukas es aun hoy de un grado mas perverso que todos los errores sumados de este gobierno, a los que agrava un presidente ferozmente deslenguado como no ha habido otro",
"Es harto improbable extraer mas jugo político del limón ya bastante exprimido en el Caribe de kuka. Apela a la noción repelente de cucaracha y pareciea mas efectivo que otros vocablos escatológicos que brotan de la boca del presidente. Sus epígonos lo replican hasta el cansancio en las redes sociales, acaso porque allí fue generado.
SINONIMOS
Dice Escribano que esta semaan la RAE lanzó su primer diccionario de sinónimos en los mas de trescientos años de recorrido desde su fundación en 1713, por Felipe V.
A raíz de eso llamó a Elena Zamora, la inspiradorda máxima responsable en lexicografía de la Real Academia Española. Le preguntó qué se resolvió sobre insulto y respondió con estos términos: agravio, injuria, ofensa, afrenta, baldón, denuesto, ultraje, improperio, dicterio, oprobio, vilipendio, invectiva, vituperio, escarnio, apóstrofe y tapeada. Vale aclarar que tapeada se usa en Honduras.
Escribano agregó que la RAE prescindió de incorporar como sinónimos de insulto dos voces que había considerado: catilinaria y filípica. La primera se refiere a una crítica áspera. Con la segunda ocurre otro tanto desde que Demóstenes, en sus discursos, arremetió contra Felipe II de Macedonia. Pero en la segunda edición de Diccionario de Sinónimos, que lanzará en noviembre la RAE, agregará como equivalente de insulto, a descalificativo , de connotación, en verdad, bastante insulsa en medio de la atmosfera nuestra".
El periodista menciona que (Milei) "no acude a improperios que los expertos calificarían de estar en desuso. O como antiguallas, que alguien anotó cuidadosamente: petimetre, fantoche, lechuguino, bellaco, badulaque o tragavirotes. Esta último no es de las llamadas malas palabras que deleitaban a Roberto Fontanarrosa, sino apenas el indicativo de quien va por la vida marcadamente envarado".
Escribano recurda que Milei es partidario del insulto duro, que cruza todas las rayas conocidas y penetra despiadadamente en el espacio reservado al aborrecimiento: No odiamos lo suficiente a los periodistas. Al menos en esto, y por decirlo con ecuanimidad, Milei esta tan lejos de la hipocresia de quien adula sin razón, acaso porque busca el atajo que turbe en su conciencia a quienes conocen las linitaciones con las que han nacido, como del reproche aparatoso de Celdonio Flores, al que Gardel impuso música en Margot: Me revienta tu presencia, pagaría por no verte"
LA CRUZ DE UN PREMIO
Escribano concluye su extensa nota con el recuerdo de lo ocurrido hace treinta años en La Nación, cuando se otorgó la distinción de mayor fuste en su concurso literario a un ilustre desconocido, que había logrado hacer pasar por propio un cuento de Giovanni Papini, celebridad de las letras de Italia.
"La perdiz saltó casi inmediatamente por la denuncia de uno de esos estudiantes que lo leen todo. Listo al fin, uno de nuestros jurados y crítico literarario eminente como era Jorge Cruz, perplejo por la magnitud del engaño de que se anoticiaba en el imprevisto y mnñanero reportaje radial al que lo sometieron, hizo una breve pausa antes de contestar. Y Cruz contraatacó, en el mejor estilo de Oscar Wilde: Bueno, al menos no se podrá dudar del buen criterio literario del jurado: ha premiado una obra de Giovanni Papini, fíjese usted.
El premio conferido fue anulado y LA NACION convocó a un nuevo certamen",
Y

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