La Basílica de Luján era el centro del encuentro para homenajear al Papa Francisco al cumplirse hoy el primer año de su fallecimiento.
Organizó la Conferencia Episcopal Argentina, presidida por monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza. Los quilmeños lo recuerdan porque años atrás fue párroco de la iglesia de la Inmaculada Concepción (la catedral quilmeña).
El objetivo era por lo menos juntar a las dos caras del poder, con la iglesia como puente y con la imagen del Papa Francisco como sanadora.
Sin embargo, las cosas no salieron como se esperaba. Primero, porque la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, se encaprichó que no quería compartir la primera fila con miembros del gabinete, entre ellos el jefe, el polémico Manuel Adorni. Solicitó y se le negó ocupar una silla por delante de todos para mostrarse sola.
No hay que olvidar hoy Villarruel está a cargo del Poder Ejecutivo ante la visita del presidente Javier Milei a Israel, en el marco del día de la independencia de ese país.
Se enojó Victoria y decidió dejar la Basílica.
En la primera fila, en un lado estaban los funcionarios del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, como el senador Abdala, el jefe de gabinete, Adorni, el ministro Diego Santilli, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
En el otro lado estaba el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y algunos de sus funcionarios.
Cuando llegó el momento del tradicional saludo por la paz, que es uno de los momentos culminantes de la Misa, se saludaron por un lado los libertarios, y por el otro, Kicillof y sus funcionarios. Pero ninguno se cruzó de fila para saludar a los otros por la paz.
Quedó para la posteridad la imagen de saludos, un bando por un lado, el otro por el otro lado, dejando la grave imagen de políticos adolescentes, caprichosos y poco solidarios, por aquello que decía Perón: al enemigo ni justicia.
Era un homenaje al Papa Francisco, el que hubiera criticado fuertemente estas imágenes que estamos contando.
Lo cierto es que la Basílica fue escnario de un enorme papelón institucional por parte de los responsables de llevar las riendas adelante, tanto oficialismo como oposición.

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