EN QUILMES COMENZO EL III SINODO DIOCESANO

 


Bajo el lema "Iglesia de Quilmes, !camina con la alegría del Evangelio! la diócesis de Quilmes inició el tercer Sínodo diocesano, en el año del medio siglo de su creación.

La jornada comenzó con la jura y profesón de fe de unos 500 sinodales en el teatro Municipal de Quilmes. Presidieron la ceremonia los obispos Carlos Tissera y Eduardo Redondo. Los representantes, elegidos en cada comunidad, asumieron el compromiso de participar en forma activa del proceso sinodal y de representar fielmente a sus comunidades en la definición de las líneas pastorales para los próximos años.

En este marco realizaron la profesión de fe y prestaron juramento ante la Palabra de Dios. Las próximas sesiones sinodales serán el 30 de mayo, 20 de junio y 9 de agosto, mientras que el Documento Final será presentado el 19 de diciembre, en la celebración de los 50 años de la diócesis.

El papa León XIV se hizo presente a través de una carta de saludo, dirigida a la diócesis con motivo del aconecimiento.

MISA EN LA CATEDRAL

En un segundo momento, los sinodales y pueblo de Dios participaron de la misa en la iglesia catedral de Quilmes. La celebración fue presidida por el obispo Carlos Tissera junteo al obispo auxiliar Eduardo Redondo, y contó con la presencia del arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, el obispo emérito de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín y sacerdotes y diáconos de la diócesis.

En la homilía monseñor Tissera alentó a vivir este tiempo con esperanza. "No estamos soloss. Dios camina con nosotros. Nos toca celebrar estos 50 años de la diócesis y este Sínodo. Que juntos podamos mirar hacia adelante y seguir caminando, seguir andando, y sentir cómo nos quema el alma, como dijeron los discípulos de Emaús".

Monseñor Tissera también recordó la figura de monseñor Jorge Novak, el primer pastor de Quilmes, y subrayó su testimonio que sigue marcando la identidad diocesana. Destacó especialmente su cercanía con el pueblo y su compromiso con los mas necesitados, como rasgos que continúan orientando el camino pastoral.

Durante la misa, monseñor Colombo -cabe recordar que su gestión sacerdotal comenzó en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Quilmes como párroco- evocó el primer sínodo diocesano, realizado en 1983, en unn contexto atravesado por la crisis social, la guerra de Malvinas y el retorno de la democracia. Señaló que fue un momento muy particular en la historia argentina. 

Al mismo tiempo destacó su enfoque en la realidad concreta. "No partió de una mirada fantasiosa de la ralidad sino que se estudió esa realidad, se la presentó a la gente.

Definió aquel Sínodo diciendo que había sido convocado desde la Palabra, con un fuerte impulso misionero.

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