Recién en América 24, el periodista Facundo Pastor, comentó que las informaciones que llegan desde Irán dicen que se están distribuyendo entre la población tabletas de yodo ante la posibilidad de un accidente nuclear.
Si se recurre a la vía digital para saber de qué se trata, la respuesta es que las pastillas de yoduro de potasio son agentes antirradiación que saturan la tiroides para evitar la absorción de yodo radiactivo tras un accidente nuclear. Protegen exclusivamente la tiroides, no el resto del cuerpo, y son mas efectivas si se toman justo antes o poco después de la exposición, bajo indicación oficial.
Lo cierto es que existe una advertencia mundial por la amenaza del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que estableció como hora límite las 21, de la Argentina, para que Irán proceda a la apertura del estrecho de Ormuz.
Desde Irán se rechazó la propuesta y se preparó todo para resistir, e incluso también atacar. Desde el fondo del alma de la humanidad habría que recurrir al sentido común, que suele ser el menos común de los sentidos, para que los líderes que gobiernan las potencias se enfrenten al espejo y se den cuenta que están poniendo en peligro al planeta Tierra.
Y curiosa paradoja: Estados Unidos, que está volviendo a la Luna, al menos orbitando y mirando el lado oscuro de ese satélite, ahora está mostrando al mundo su lado oscuro, merced a un César que parece no tener límites. Cabe imaginar que la amenaza no llegue a concretarse y que haya negociaciones para que el mundo siga andando. De lo contrario, las pastillas o tabletas de yodo serán una especie de coraza para contener los despropósitos de los regímenes lindantes con la locura.
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