Por Eduardo Menescaldi
El fútbol es así. De pronto se gana con amplitud, y en la fecha siguiente se pierde con culpa. Quilmes vivió esas dos sensaciones en los pocos días que lleva el nuevo técnico, Leandro Gracián (foto), al frente del equipo.
La realidad, que es la única verdad, dice que no se es magnífico cuando se gana, ni paupérrimo cuando se pierde. En todo caso hay que transitar el camino rumbo al equilibrio mejor posible.
Quilmes -lo saben el técnico y los hinchas- no gana de visitante desde hace muchísimo tiempo, por lo que cada salida del Centenario encuentra al decano del fútbol argentino con esa pesada mochila.
Gracián se quejó del campo de juego de Almagro, aunque reconoció que no salieron las cosas como esperaba, y terminó diciendo que ganar después de ganar siempre es muy difícil. En todo caso una afirmación que puede ser rebatida con el mensaje de qué pasó para salir de la gloria, ante Patronato y terminar en el infierno, ante Almagro.
Recién van dos fechas con este técnico y el hincha está enojado -no podía ser de otra manera cuando se juega mal-, aunque hay que tener en cuenta este atenuante: recién va conociendo a los jugadores, asimismo pretende imponer su pensamiento para que poco a poco vaya siendo asumido por los dirigidos.
Mientras se transita este camino hay que tener en cuenta las piedras que pueden aparecer en el camino, en un torneo que todavía tiene 31 fechas por delante, toda una eternidad.
Ahora llega el partido con San Telmo el domingo a las 16, en la isla. Un candombero que viene entonado por haberle quitado el invicto a un gran candidato al ascenso como Colón de Santa Fe. Quilmes deberá superar ese antecedente, además del repetido latiguillo de lo que cuesta sumar de visitante.
El hincha de Quilmes tiene todo el derecho del mundo a sentirse contrariado, pero debe tener en cuenta el presente y no dejarse llevar por el pasado.
A la hora de la reflexión mas profunda habrá que indagar por qué el Cervecero no ha podido estar en primera mas de cinco años en toda su historia, qué obstáculos encuentra cada vez que pelea el objetivo máximo del ascenso, que se frustró aquel 21 de diciembre de 2021 cuando perdió esa terrible final con este Barracas Central, de Chiqui Tapia, en cancha de Rácing, penales de por medio.
O sea este año se va a cumplir un ustro de esa finalísima y en este lapso hubo buenas y malas, pero el ascenso siempre quedó atrás.
En este torneo, donde Quilmes no empezó bien y debió cambiar de técnico apenas jugados tres partidos, la meta es siempre la misma. Lógicamente, si los resultados no acompañan se complican las cosas. El técnico tendrá que saber lo que es el mundo Quilmes, que en casa no apareció tanto (para Gracián) por el 3 a 0 con Patronto pero que puede volver a sobrevolar en el próximo partido de local, si sigue resbalando de visitante.
El hincha de Quilmes, sufrido por cierto, debe apelar a la historia y recordar buenos momentos. Miremos dos ejemplos: en 1978 el equipo en primera empezó muy mal con la dupla Oscar López y Oscar Caballero. Después de algunos partidos, cambió la conducción y llegó el técnico José Yudica. A partir de ahí hubo un cambio radical y el Cervecero terminó ganando el Metro con la victoria del 29 de octubre 3 a 2 en Rosario ante Central.
Otro caso fue en el torneo de la primera Nacional 2002/2003. Con el técnico Gustavo Julio Alfaro el comienzo fue muy pálido, con pocos resultados positivos y después de una derrota dolorosa en casa -San Martín de San Juan ganó 3 a 0- todo hacía suponer que el técnico iba a ser echado. Muy pocos lo defendieron, entre ellos el vicepresidente del club, doctor García y quien escribe esto, en una nota de opinión en el diario El Sol.
Lo cierto es que Alfaro pudo mantener su cargo, hubo un cambio de resultados y el equipo empezó a ganar y a subir en la tabla. Llegó finalmente a jugar la promoción con Argentinos Junors. Fue 1 a 0 en Quilmes con el gol de Agustín Alayes y empate sin goles en cancha de Ferro. Aquel 5 de julio de 2003 Quilmes ascendía a la primera división.
Hay que señalar con énfasis que la paciencia es el mejor antídoto contra la desesperación cuando las cosas no salen como se espera. El técnico Gracián sostiene que quiere dar al plantel una mística para vayan entendiendo lo que significa jugar en Quilmes y ser protagonista. Hay 93 puntos en juego y dejarse llevar por la derrota en José Ingenieros o los antecedentes negativos de visitante no es positivo. En todo caso, a mal tiempo, buena cara. Siempre que llovió, paró. En este caso el domingo el equipo tendrá que salir a flote en la isla Maciel para que el hincha pueda confiar en los jugadores y el cuerpo técnico. De lo contrario, los tiempos que se avecinan serán mas de infierno que de gloria, ahora que Quilmes está en el purgatorio.

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