A los codazos, y prácticamente sin hacer declaraciones, el presidente de AFA, Claudio Tapia, se retiró de tribunales donde cumplió con la indagatoria del juez Diego Amarante. Presentó un escrito en el que señaló su falta de culpabilidad y pidió el sobreseimiento.
A la salida, en medio de los codazos, solo dijo que había cumplido con el pedido del juez y agregó, tirando la pelota afuera, que esperaba que la finalísima entre Argentina y España pueda jugarse en el Monumental de River, porque desde España se quiere disputar en el estadio Bernabeu, del Real Madrid.
Tapia llegó en una fastuosa camioneta blanca.
Ayer fue el tiempo del tesorero de AFA, Pablo Toviggino, quien también llegó en una importante camioneta.
Según se comentó la camioneta en la que llegó Toviggino no tenía patente y está a nombre de Central SRL, que es la dueña de la mansión de Pilar, que supuestamente está a nombre de un monotributista, Luciano Pantano y su madre, Ana María Conte.
Por lo que se supo, en el escrito que presentó Toviggino se quejó y aseguró que era objeto de una persecución judicial, y que no habia cometido ningún delito.
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