El Senado de la Nación concentra la atención hoy por el tratamiento del proyecto de reforma laboral enviado por el Poder Ejecutivo, llamado en forma pomposa de modernización del trabajo.
La iniciativa -dicen desde el oficialismo que cuentan con los votos necesarios para su histórica sanción- encuentra la firme oposición de "los de siempre", llámese kirchnerismo, izquierda, sindicalistas duros, etcétera. Desde Rubén Aguiar, de ATE, y sus feroces proclamas hasta el referente de los aceiteros, Yofre, quien literalmente lanzó una propuesta que suena a golpismo.
En los tiempos de democracia, desde la vuelta en 1983, todos estos intentos tropezaron con la oposición y terminaron durmiendo el "sueño de los justos".
Ahora dicen que hay mayor consenso, incluso el oficialismo ha tenido en cuenta 28 modificaciones propuestas por los dialoguistas, incluso se dice que fue levantada la reforma tributaria para allanar el camino de la sanción.
Desde la CGT, organizaciones sociales, el kirchnerismo y la izquierda han llamado a una movilización al Congreso para manifestar el rechazo.
De todas maneras, los entendidos sostienen que finalmente habrá sanción, por lo que la iniciativa irá a Diputados para su tratamiento seguramente antes de la finalización de las sesiones extraordinarias.
Patricia Bullrich, titular del bloque oficialista del Senado, ha hecho trascender que tendrán el voto de mas de 40 legisladores lo que asegura la aprobación.
Lógicamente, las mayores oposiciones estarán en la voz del inefable senador formoseño, José Mayans, quien expondrá las razones de su bloque y del kirchnerismo para rechazar el proyecto. Lo que no dirá el senador es por qué necesita 31 asesores para su trabajo, la mayoría con las categorías mas altas del escalafón entre A1 y A3.
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