El lote de kirchneristas que siguen creyendo ciegamente en la jefa, Cristina Kirchner parecen vivir en otro planeta. Al menos no creen en la República, mucho menos en la división de poderes y por eso no puede extrañar que los que hoy o ayer juraron al asumir un cargo legislativo lo hayan hecho con el lema "Cristina libre".
Pedir por Cristina libre suena a aberración jurídica, porque significa no creer en el Poder Judicial y en el proceso de investigación, con magistrados, pruebas elocuentes y demás, para que el juicio termine en un fallo. Y en este caso hubo apelación y finalmente avaló la condena la Suprema Corte de la Nación.
No podía ser de otra manera: además de los diputados K, que juraron por Cristina libre, en la Cámara a nivel nacional, ayer se produjo lo mismo con la inefable intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza -pidió licencia en el Concejo Deliberante y recibió la aprobación-, quien juró por Cristina libre por un lado y por el pueblo de Quilmes por el otro.
De los casi 700 mil habitantes que tiene el distrito, seguramente estarán de acuerdo con la definición de Mayra un 20 ó 30 por ciento. ¿Y el resto? Asumirse como representante del pensamiento de los quilmeños suena a soberbia, sobre todo porque se comete el pecado de no creer en la Justicia. Salvo que esa Justicia falle a favor de los K...
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