NICOLE Y LUIS RECUERDAN UNA ACTUACION DEL PAMPA JOSE LARRALDE

 Nicole Nau y Luis Pereyra, pareja del tango, el folklore y la vida, están recordando en las redes una velada en la que disfrutaron del arte de José El Pampa Larralde en el teatro Gardel, de Valentín Alsina.

El comentario habla de cuatro horas de un recital lleno de milongas, anécdotas y pensamientos de un hombre íntegro en su forma de ver la vida de todos los argentinos y de la propia.

Grandes milongas suyas. Agradecen a Marcelo, el productor, porque los dejó darle la mano y charlar un momento con Larralde.

"No está guionada la guitarreada. (El dice que lo suyo no es un espectáculo, no es un concierto, no es un show, es una mierda -risas- que solo es una guitarreada) en verdad, debo decir, que a sus 80 años está totalmente lúcido, es un gran actor, un tiempista de la escena, toca tono y dominante todo el tiempo (y da la explicación del porqué) canta algo, pero lo mejor de Larralde son sus anécdotas y sus letras y su presentación en escena.

Te puede gustar o no Larralde, pero antes de comenzar su guitarreada, te dice lo que él es y vos decidís quedarte o irte, o sea, no tiene dos lados Larralde.

Cuatro hroas sobre el escenario es casi surrealista. Su guitarreada no tiene título o sea su espectáculo no lleva nombre. Ver a Larralde me vuelve a la esencia de mi ser criollo.

Ese olor a pueblo, de perfumes baratos, de olor a alcohol en la sala, de húmeda lluvia sobre la ropa de una sala colmada.

Es todo un misterio parea mí cómo Larralde puede llenar teatros del país sin que necesite prensa ni estar acomodado con  ningún hijo de puta de cualquier gobierno de turno, sea el actual o el que se fue o el que estaba antes de antes.

Recomiendo a los consejos guitarreos, ver a Larralde, seguro algo (si sos artista) te va a inspirar, animate".

PAGINAS SUELTAS

Este sentimiento que transcriben Luis y Nicole remitió a un capítulo de mi libro Páginas sueltas, llamado Guitarrero de pampa y cielo.

Una actuación del Pampa Larralde en la Biblioteca Moreno de Bernal allá lejos y hace tiempo.

Allí contaba que lo había seguido por "esa espectacular visión que siempre tuvo el Negro Hugo Guerrero Marthineitz para destacar a los artistas auténticos. Fue el primero en difundir Herencia pa´ un hijo gaucho, con el que el autor vendió millones de discos.

Aquí cuento que recibía el arte de Larralde con todo afecto por mi cuñado Carozo, quien hablaba maravillas del Pampa y en sus estadías en San Martín de los Andes, en Quila Quina, mi cuñado te hacía escuchar todo el día al cantaautor de Hunguelén.+

Pasamos una velada inolvidable con mi esposa, Gra, con este artista de pampa y cielo.

Llegó con su guitarra, saludó respetuosamente al público y arremetió con un tema ligado a su ciudad natal, Huanguelén, en el que pedía que no se le manque el zaino "antes de que llegue a Huanguelén".

"Yo no hago shows ni conciertos, simplemente guitarreadas, y siempre pregunto si prefieren que cante o que cante y cuente. Depende de los públicos, si quieren que cante los temas tipo chorizo o bien que les relate experiencias, que sirven para explicar cada canción.

La gente optó por el relato y no se equivocó, porque como dijo el artista si bien el espectáculo dura más tiempo, a la vez resulta más rico el contenido.

Así, José Larralde narró bastante de su vida, partiendo de aquel hijo de vasco y árabe ("imagínense qué mezcla, de un hombre de la ETA y una mujer talibán... gente tranquila por cierto, ironizó), que nació en la estancia San Lorenzo, de Huanguelén, donde su padre era capataz y su madre, cocinera ("ahí se conocieron y así surgió este ejemplar").

"Su padre llegó de Europa y comenzó trabajando con el caudillo Barceló, en algún momento hubo un conflicto y se fue al sur de la provincia de Buenos Aires.

Ahí conoció a Juana, la madre del cantor. Confesó José Larralde que la carrera se la debe nada menos que al sarampión. En ese sentido explicó que "en estos tiempos se respetaba la cuarentena. Ustedes se imaginan lo que costaba tener a un chico en la cama durante días. Hubo una persona que me prometió una guitarra si me quedaba, y así fue. Llegó esa guitarra maltrecha, con dos cuerdas apenas, pero que a los diez años fue el primer contacto con mi vocación"

Larralde subrayó que ya escribía desde los siete años pero esa guitarra -la que definió como prolongación del alma- fue el espaldarazo.

Allí comenzó una relación que lleva décadas y que le ha permitido ser conocido en el país y el mundo. 
Lo que canta es lo que vivió, y para cada tema tiene su cuento.

El Tamayo

Así se refirió a la historia del Tamayo, un personaje de su querida Huanguelén "de esos seres a los que solemos ver, para esquivarlo y no miramos. Ese entrañable Tamayo, en realidad Raúl Quiroga, cuenta con una tremenda riqueza espiritual. Alguna vez supo tener pilcha y caballo, pero mantiene una filosofía, esa que no se aprende en los libros.

El seguramente leyó a Diógenes, ese filósofo que hace 2400 años decía que iba al mercado para saber lo que no le faltaba, pero una vez me dejó una frase, que encierra una enorme metáfora. En cierta ocasión le pregunté por qué no buscaba trabajo, para tener una mayor seguridad de salud y contar con sus patacones parea moverse.

Y me respondió: sabe don José, para qué quiero los patacones si el saco está con agujeros.

Así surgió la Milonga del Tamayo. Ese mismo Tamayo "al que alguna vez lo velaron a cajón cerrado. No sé qué pasó, hubo un muerto en el pueblo por el tren, cuando teníamos trenes, y dijeron que era el Tamayo. Lo velaron y en medio del velorio, a las tres de la mañana se apareció el Tamayo".

PATAGONIA

Uno de los grandes temas de Larralde se llama Patagonia, escrito en homenaje al inmenso territorio inhóspito y despoblado. Ese que tiene un promedio de medio habitante por kilómetro cuadrado. "La Patagonia está en la mira de las potencias. No solo por el agua y el petróleo, también como punto estratégico.

Por eso, el guitarrero quiso reivindicar públicamente al doctor Raúl Alfonsín -lo llamó estadista- y reconoció que se había equivocado al criticarle la idea de trasladar la capital argentina a Viedma. "En realidad yo la pondría en Colonia Sarmiento, pero sin duda trasladar el centro político a la Patagonia seguramente va a servir para afirmar nuestra soberanía sobre el territorio". Y comentó que Brasil inventó Brasilia en medio de la selva.

EL PELUDERO

El relato del Pampa se muestra rico en contenidos y envuelve a los eventuales oyentes. Porque de pronto cuenta que alguna vez compuso la Noche del Peludero, una milonga chamarritera. Aclaró que con eso quedaba bien con los bonaerenses, que iban a decir que era una milonga y con los entrerrianos, que seguramente iban a sostener que era una chamarrita.

"Así las cosas, cuando la fui a anotar, el empleado de SADAIC, preguntó el génro. Le dije, milonga chamarritera. Me contestó que no existíaa, y le espeté: pues, ahora sí. Yo he sido creador de otros géneros, como milonga fogonera y demás. He sido de los primeros en hacer trascender los loncomeos, esos ritmos mapuches que supo rescatar el inolvidable Marcelo Berbel".

El cantor sigue contando vivencias que ha sabido encerrar en sus obras. "Ibamos a pescar con mi padre, cuando se pescaba para comer. De pronto un bagre se animaba a suicidarse y mi padre lo tomaba. Esos pescados eran ubicados entre ladrillos y conservados por quince días, para después comerlos como charqui, es decir, crudos.

"En realidad al bagre podríamos llamarlo como el bacalao del subdesarrollo. Hoy te venden bacalao... de Noruega, y el que lo compra, qué sabe si es o no de Noruega, porque de pronto puede ser de Santa Teresita".

Don José sigue su charla, amena y profunda. Habla del país y de lo que nos pasa. Recala en las Mil y unas noches y critica a Bush por haber destruido una ciudad milenaria, una de las más hermosas del mundo -Bagdad-, buscando armas que nunca encontró.

"Ahora lo vamos a tener en el país, con miles de agentes de seguridad, con armas. Acaso vayan con armas a Estados Unidos para ver qué puede pasarles" se preguntó.

Este filósofo de la vida reflexiona y deja pensando. "Cuando éramos 7 millones de habitantes se hicieron hospitales como el Fiorito y el Rawson. Hoy somos 37 millones y nada de eso ocurre. Acaso aquellos eran más cojonudos y nosotros unos pelotudos" vuelve a preguntarse.

Relata como singular fresco aquellos boliches de pueblo, con barra de estaño, esos lugares con nombres sugestivos Canario triste, El tropezón, donde fueron surgiendo historias a las que les puso letra y música.

"Siempre he dicho lo que pienso. Tengo convicciones y de lo que digo me hago cargo, y puedo decirlo porque pago mis impuestos religiosamente".

Sigue cantando y contando, deleitando a la gente que lo escucha admirada.

El Pampa se muestra quejoso porque muchos de los que suponen saber mucho de música en realidad no conocen nada. Asegura que solo el loncomeo es auténticamente nacional. Con el mérito del rescate de Marcelo Berbel.

Comenta que la música de los collas fue incorporada por los españoles durante la conquista (eso de darle a la caja y cantar coplas), resalta que el tango tiene orígenes africanos, sostiene que no se puede hablar de rock nacional porque el rock llegó hasta Elvis Presley, después The Beatles hicieron otra cosa, etcétera, y para el que pueda sorprenderse, él menciona que le gusta toda la música.

Afirma que más que el dolor del hambre el que más duele es el de la dignidad.

LOS PAJAROS

Sus temas son vivenciales, dejan picando la idea de la reflexión. Como ese de los pájaros, en el que se contenta con explicar que le gusta el canto alegre de los pájaros tristes. Porque estar en cautiverio seguramente significa un penar para esas aves.

Sin embargo, va delimitando la acción de las especies y se consuela. Supone que en libertad, los pájaros serán comidos por los gatos. A los gatos los matarán los perros. Los perros serán atropellados por los autos. A los autos los robarán los chorros... hace la pausa y sentencia que prefiere el canto alegre de los pájaros tristes. Toda una alegoría.

Larralde se muestra remiso a creer en la esperanza. Aunque aclara que apuesta a las metas pequeñas, pensando que su próximo recital será mejor y que el tema que va a componer será superior a los anteriores. Sostiene que lo último que se pierde no es la esperanza sino la dignidad y la verguenza.

Dentro de este planteo habló de Dios, agradeciéndole poder abrir los ojos cada día para encarar la hermosa aventura de vivir.

Se despidió con un hasta pronto porque confía en poder volver, ya que a su entender decir adiós es no volver jamás. Claro, remitiéndose a la voluntad de Dios, ironizó: con Ese no se puede discutir.

El hombre del pelo blanco y profusa barba, de ojos vivaces y mirada reflexiva, el que dijo que "recién empecé a saber lo que es el hambre cuando comencé a comer seguido", el que confesó que solo llegó hasta sexto grado, dejó flotando en la Biblioteca de Bernal una mezcla de asombro y conmoción.

Porque, como suele decir Enrique Pinti, tarde o temprano lo que siempre triunfa es el talento.

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