LA CAIDA DE HIPOLITO YRIGOYEN: EL GOLPE DE ESTADO QUE MARCO LA DECADENCIA

 Se cumplen hoy nueve décadas de aquel golpe de Estado que derrocó un 6 de setiembre de 1930 al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen. Encabezó el acto de facto el general José Evaristo Uriburu.

Muchos dicen que este golpe, quebrando la vigencia constitucional, fue el punto de partida de la decadencia argentina.

Hubo otros golpes en la historia argentina pero aquel marcó un comienzo, que sufrió el país a lo largo de los años. Se repitieron los golpes en junio de 1943, también en junio de 1966 y el de marzo de 1976, con una dictadura terrible.

En aquel hecho de 1930 el mundo vivía los efectos de la crisis de 1929. 

Yrigoyen gobernaba en una situación difícil y complicada, con muchas críticas de los medios y de quienes horadaban el espíritu democrático. Pero también había denuncias y este artículo parece sintetizar que la coima no es algo de hoy o de los últimos tiempos, porque hace noventa años también era un tema preocupante.

Hay una nota publicada por el escritor Roberto Arlt en el diario El Mundo. El título fue Su Majestad, la coima y así escribía: "La coima es la polilla que roe el mecanismo de nuestra administración, la rémora que detiene la marcha de la nave del Estado (y esta vez es cierto el mito de la rémora y la macana de la nave del Estado), la coima es el aceite lustral con que cuanto bicho inspector y subinspector que vagabundea por ahí, lubrifica sus articulaciones y engorda su estómago; la coima es la madre, de muchos bienestares, el alma de numerosas prosperidades, el ángel tutelar de los que venden aserrín por harina, achicoria por café, pan quemado por chocolate, mármol molido por azúcar, la coima es la diosa protectora de todos los tahúres que pululan en nuestra tierra, de todos los comisarios que entran flacos y salen gordos, de todos los magistrados que taponan los oídos para no escuchar los alaridos de la justicia, ¿qué no es la coima, la enorme, la nutritiva coima? Donde se clave la vista, allí está: invisible, segura, efectiva, certera. La coima es la que moviliza los escritos en un juzgado; la coima es la que arranca un certificado de buena conducta para un específico fascineroso, la coima es la que le da ciudadanía de honestidad a un granuja cien veces más ladrón que el ladrón Gesta; la coima es la que ablanda y humaniza al inspector personudo, al abogado recio, al escribano melifluo, al oficial de justicia inexorable, al médico talentudo. La coima, invisible, penetrante, ardua e infalible, penetra por todas partes y compra al grande, al cogotudo y al severo como al pequeño, al modesto y al humilde que se conforma y transige con tal que le den para un café con leche".

El autor de Los siete locos lo dice con todas las letras y con su especial pluma... Pasó el tiempo, las cosas no cambiaron.

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