EN CUARENTENA, REFLEXIONES EN EL QUEDATE EN CASA

 Quédate en casa, tal la consigna en estos tiempos de confinamiento y de casi seis meses de respetar las normas, hacer caso a los protocolos y dejarse llevar por el mundo del confinamiento, fundamentalmente cuando se está en la zona de riesgo.

Y desde el balcón del confinamiento, sin cruzar el umbral de casa se ven cosas y se analizan situaciones que dan que hablar.

Es evidente que como dice el presidente Fernández la cuarentena no está más, porque cualquiera que sale lo ve por doquier, tanto en Capital como en el conurbano.

Con esto de las redes, los medios, las imágenes, las filmaciones, etcétera, se puede estar presente aunque se esté ausente en la peatonal Rivadavia de Quilmes, en su par Laprida de Lomas, en la avenida Mitre de Avellaneda o en Caballito, Palermo, el Once... 

De pronto parece irónico echar culpas a CABA de todos los males, cuando en el Conurbano tampoco se quedan atrás, y Quilmes es un ejemplo más que notorio, más allá de las afirmaciones que pueda dar la intendenta.

Aquí hay cosas que en principio no parecen haberse cumplido como correspondía. Cuando se estaba en los primeros días y llegaban las imágenes de Europa o Estados Unidos, aquí se aplicaba el confinamiento estricto porque había que reforzar el sistema sanitario para que cuando viniera el virus no existieran sorpresas.

Así empezó la cadena de confinamientos, cuarentenas, que se fue renovando cada quince días y hoy ya estamos en la versión duodécima de esta situación, claro está ya con muchos hartos de tanto estar en casa y por eso no puede extrañar a nadie que la gente salga en forma multitudinaria, tanto en CABA, donde hay más flexibilidades como en el Conurbano, donde se amenaza más que nada, pero la respuesta es que respetando los protocolos no hay por qué no salir. En todo caso eso debe quedar restringido a los que integramos la preocupante zona de riesgo, a pesar de que hay funcionarios que también están en la zona y que no respetan las recomendaciones. 

Así las cosas estamos en el día 170 desde que comenzó a regir el DNU del confinamiento, y la nueva meta es el 20 de setiembre, vísperas de la primavera...¿Será el final o volverán a estirarse el lapso de aislamiento...?

Los números dicen que los casos siguen creciendo, mucho más en el Conurbano que en CABA, y eso preocupa sobremanera. Desde la gobernación se echan las culpas a la Ciudad Autónoma, desde CABA se muestran los números más amesetados y se justifican las medidas de apertura porque ya no daba para más seguir encerrando.

En todo caso ahora la consigna es vivir con el virus, acostumbrarse a eso, cuidarse y esperar que llegue el inalcanzable pico para que los casos comiencen a bajar.

Frente a ello, navegando por las redes, se sufren las opiniones del personal de salud, que habla de saturación del sistema, que padecen los soldados que caen en la batalla y que no encuentran en materia de insumos, respaldo, salarios la fuerza necesaria para sentirse apoyados, y que en todo caso tienen esa maravilloso espíritu que los convierte en héroes anónimos.

Una de las cosas que parece anacrónica o inoportuna es que los gobernantes no le pongan todo lo necesario al apoyo de los que combaten el coronavirus y se queden en la anécdota del juego chico, la pelea por una reforma judicial totalmente fuera de momento, las debilidades de los poderes que olvidan la condición de servicio y se dejan llevar por la mezquindad del logro propio... Todo eso agrava la situación....

Desde el balcón de la zona de riesgo se ven las cosas de esta manera y se padece ver que los responsables no están a la altura de las circunstancias, como si vivieran en otro planeta... En fin... 

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