UNA MAL LLAMADA REFORMA JUDICIAL A CONTRAMANO DE LA ARGENTINA

 En el Senado de la Nación se insiste en que mañana se va a aprobar la mal llamada reforma judicial, que tanta polémica genera, sobre todo en tiempos de pandemia, coronavirus y cuarentena eterna.

A contramano de lo que sucede en el país, desde el oficialismo -en todo caso desde el vicepresidencialismo- se mantiene la decisión de generar conflicto, cuando la realidad manda que se busquen consensos para beneficio del país.

No es así lo que se pretende desde los que impulsan el proyecto, incluso suele ser preocupante que la propia promotora de la reforma, CFK, ha dicho que esta no es la verdadera reforma judicial...¿Y entonces en qué quedamos...?

La sesión es mañana, pero desde hoy hay vigilia de los que reclaman que no se trate o por lo menos que no se apruebe, aunque sabiendo que el oficialismo sigue firme en su terquedad.

La esperanza está puesta en la Cámara de Diputados de la Nación, donde las cosas no serán tan fáciles de resolver, porque allí hay mayor equilibrio de fuerzas, incluso existe confianza en los que se oponen a la reforma con que algunos partidos opositores se unan a la decisión de Juntos por el Cambio y no permitan que se trate el tema. No hay que olvidar que puede pasar en Diputados que se aprueben modificaciones, en cuyo caso la iniciativa volverá al Senado que cuenta con los votos necesarios para insistir en su primera versión.

A este combo o a esta ensalada política que no se consume cuando hay temas mucho más importantes -no hay que olvidar que estamos en pandemia, siguen los casos de contagios y los muertos, que obligarían a relegar el tema de la reforma a un segundo plano- se le pueden sumar algunos hechos increíbles, como la presentación del ex presidente de la Nación, Eduardo Duhalde, dando una entrevista y pronunciando declaraciones que lograron un consenso de repudio. Habló de golpe de estado, de anarquismo, de militarización, etcétera, reflotando imágenes de un pasado que nunca debe volver, cuando la democracia, con todos sus bemoles, ya está poniéndose los pantalones largos, con casi cuatro décadas de existencia.

Es decir quienes nacieron desde los 80 a nuestros días no han sabido, felizmente, lo que es un gobierno de facto, el cercenamiento de la libertad de prensa, la anulación de los derechos humanos y demás.

Así las cosas la Argentina vive un momento especial, donde parece que las prioridades están gobernadas por el anacronismo. Nadie duda de que hay que reformar la justicia, pero no parece ser este el momento adecuado.

Ojalá que los responsables de conducir las riendas del país entiendan y sepan leer este momento de la patria y no se dejen llevar por la mezquindad de sus intereses personales, y pongan a la patria por encima de cualquier otra cuestión.

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