EL RECUERDO DE MONSEÑOR ENRIQUE ANGELELLI

Un día como hoy en 1976 era asesinado en La Rioja, en un lugar llamado Punta de los Llanos, el obispo Enrique Angelelli. Regresaba de Chamical donde estaba investigando el asesinato de dos sacerdotes -Murias y Longeville- por la dictadura militar.
Su actividad le costó la vida, y como dice un cartel en el sitio del asesinato, este obispo que tenía "un oído en el pueblo y otro en el Evangelio" dio su vida por su misión.
Había nacido en Córdoba y fue obispo de La Rioja entre el 24 de agosto de 1968 hasta el día del asesinato.
Un prelado comprometido con su pastoral, justicia y paz, fue la voz de los sin voz, hoy mártir de los pobres.
En el paraje Punta de los Llanos su auto fue interceptado, lo mataron a golpes y montaron la escena de un falso accidente automovilístico.
Debieron pasar siete años para que se conociera la verdad, con un juicio que terminó con la condena de los autores ideológicos del crimen: el comodoro Estrella y el general Menéndez.
Años después se sustanció el proceso de beatificación de monseñor Angelelli, junto a los dos curas asesinados y el  civil Wenceslao Pedernera, que fue asesinado tiempo después del obispo.
Quien esto escribe tuvo oportunidad de entrevistar al obispo en La Rioja años antes de su asesinato y quedó flotando en el aire una frase que fue título de la nota y que sintetiza un pensamiento: " (ustedes, los porteños)... tienen luz de mercurio en los ojos y asfalto en el corazón".

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