LOS INTELECTUALES PIDEN DEBATE

Lo publica Infobae y vale la pena reproducirlo. La nota habla que desde J. W. Rowling a Noam Chomsky se pronuncian por el debate y contra la censura en estos tiempos mundiales de pandemia.
Son más de cien los escritores, periodistas, intelectuales, educadores, activistas historiadores que publicaron Una carta sobre justicia y debate abierto. Lo hicieron en Harper´s Magazine.
Allí alertan sobre el debilitamiento de las normas de debate abierto y la tolerancia de las diferencias a favor de la conformidad ideológica, por un nuevo conjunto de actitudes morales y compromisos políticos.
Dicen que "las fuerzas del liberalismo están ganando fuerza en todo el mundo y tienen un poderoso aliado en Donald Trump, que representa una amenaza real para la democracia. Pero no se debe permitir que la resistencia se endurezca en su propio tipo de dogma o coerción, que los demagogos derecha ya están explotando. La inclusión democrática que queremos se puede lograr solo si hablamos en contra del clima tolerante que se ha establecido en todos los lados".
"El libre intercambio de información e ideas, el alma de una sociedad liberal se está volviendo cada vez más restringido. Si bien hemos llegado a esperar esto en la derecha radical, la censura también se está extendiendo más ampliamente en nuestra cultura: una intolerancia de puntos de vista opuestos, una moda para la verguenza pública y el ostracismo, y la tendencia a disolver cuestiones políticas complejas en una ceguera moral cegadora.
Mantenemos el valor de la contra-voz robusta e incluso cáustica de todos los sectores. Pero ahora es demasiado común escuchar llamados a represalias rápidas y severas en respuesta a las transgresiones percibidas del habla y el pensamiento. Más preocupante aun, los líderes institucionales, en un espíritu de control de daños en pánico están aplicando castigos apresurados y desproporcionados en lugar de reformas considerados.
Los editores son despedidos por dirigir piezas controvertidas, los libros son retirados por presunta falta de autenticidad; los periodistas tienen prohibido escribir sobre ciertos temas; los profesores son investigados por citar trabajos de literatura en clase; un investigador es despedido por distribuir un estudio académico revisado por pares, y los jefes de las organizaciones son expulsados por lo que a veces son simples errores torpes.
Cualesquiera que sean los argumentos en torno a cada incidente en particular, el resultado ha sido estrechar constantemente los límites de lo que se puede decir sin la amenaza de represalias.
Ya estamos pagando el precio con mayor aversión al riesgo entre escritores, artistas y periodistas que temen por su sustento si se apartan del consenso o incluso carecen de suficiente celo en el acuerdo".
"Esta atmósfera sofocante dañará en última instancia las causas más vitales de nuestro tiempo. La restricción del debate, ya sea por parte de un gobierno represivo o una sociedad intolarante, invariablemente perjudica a quienes carecen de poder y hace que todos sean menos capaces de participar democráticamente. La forma de derrotar las malas ideas es mediante la exposición, la discusión y la persuasión, no tratando de silenciarlas o desearlas.
Rechazamos cualquier elección falsa entre justicia y libertad, que no puede existir la una sin la otra.
Como escritores, necesitamos una cultura que nos deje espacio para la experimentación, la toma de riesgos e incluso los errores".

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