GRANDE RENE: DOS DECADAS DE LA PARTIDA DE FAVALORO

Hoy se cumplen 20 años de la muerte del médico René Favaloro.
Aquel 29 de julio de 2000 el país y el mundo se conmovía por la noticia del suicidio del gran facultativo, inventor del revolucionario método del by pass, que cambió la historia de la cardiología mundial.
Hoy hay dos libros que hablan de Favaloro: La muerte de Favaloro, de Pablo Calvo y Favaloro, el gran operador, de Pablo Morosi.
Y modestamente recordamos que en el libro Páginas sueltas, Quilmes, el Congreso y algo más le dedicamos un capítulo bajo el título: Grande René.
Ahí decíamos: "Hay seres providenciales que pasan por esta vida dejando su impronta. El caso es bien gráfico cuando se trata de recordar la figura del doctor René Favaloro, el gran cirujano argentino que terminó sus días con un disparo al corazón.
Curiosa paradoja del destino: el hombre que inventó el by pa y que se cansó de operar a la gente del coraz{on, dio fin a su vida de esa manera, tal como lo suele decir el grupo rockero Attaque 77 en un tema: Y pensar que fue maestro del bypass y murió de un disparo al corazón.
Favaloro es de esos tipos cuya vida merece ser contada. En las largas charlas periodísticas que solía mantener con destacados conductores -era ya un clásico asistir como único invitado a los Almuerzos de Mirtha Legrand- exponía todo su pensamiento, sus sueños de país y sus ganas de construir la patria que todos queremos o por lo menos la mayoría.
Contábamos que René Favaloro nació en el barrio El Mondongo, en La Plata y nunca ocultó su pasión tripera, o sea, era hincha de Gimnasia. Si en el fútbol la decisión pasaba por Gimnasia, en la carrera profesional la medicina fue su gran meta, abrazándola con toda intensidad.
Era magnífico escuchar sus anécdotas de médico rural en Jacinto Arauz, un pueblito de La Pampa, adonde fue por tres meses y se quedó doce años, viviendo "entre el viento pampero y la arena del desierto" como dice uno de sus biógrafos, Pablo Calvo.
Viajó a Estados Unidos, trabajó en la Cleveland Clinic, en Ohio, donde acrisoló el bypass "una técnica quirúrgica basada en la construción de puentes artificiales en el corazón para reemplazar arterias taponadas. Eran rutas alternativas para la sangre, cañerías nuevas, y con ello, miles de personas pudieron prolongar sus vidas".
Pablo Calvo recuerda que Favaloro renunció a un puesto con una carta dirigida a Donald Effler, jefe del departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular.
Le señalaba que no había cirugía cardiovascular en Bue3nos Aires y que los pacientes iban a San Pablo o a Estados Unidos para operarse. Destacaba que algunos podían hacerlo por tener dienro y otros debían realizar tremendos esfuerzos económicos. Citaba un caso de alguien que debió vender su casa.
No le interesaba el dinero -lo decía en forma expresa- y subrayaba que era el hombre más feliz de la tierra si en los años futuros podía ver a una nueva generación de argentinos que trabajen en distintos centros, resolviendo los problemas a nivel comunitario y dotados de conocimientos médicos de excelencia.
Pensaba levantar un departamento de cirugía torácica y cardiovascular en Buenos Aires.
Podía haber seguido en el país del norte, sin duda se hubiese convertido en millonario pero prefirió volver. Ahí mencionaba que la aventura era una quijotada: "Si no aceptara liderar ese Departamento en Buenos Aires, viviría el resto de mi vida pensando que soy un verdadero h. de p. Mi conciencia me diría constantemente: elegiste el camino fácil.

LA FUNDACION Y UNA CARTA

El sueño que vino a plasmar desde Estados Unidos pudo concretarlo en veinte años de intensa actividad, transformándos el Departamento en un instituto modelo, que dio pie a la Fundación que lleva su nombre.
Sin embargo, he aquí la gran paradoja argentina que catapultó la decisión final, cuando ese instituto sufrió problemas financieros y recurrió al poder de turno, recibió como respuesta la indiferencia.
En una carta final, dirigida al entonces presidente Fernando de la Rúa, quedó guardada en el escritorio del primer mandatario, y solo fue revelada después de su suicidio.
En la carta que publica el libro de Pablo Calvo le mencionaba a De la Rúa que la Fundación estaba al borde de la quiebra, y le decía que "te imaginarás cómo me siento después de treinta años de hecho dedicados por completo a la medicina y a mi país.
Le comentaba que se había iniciado un proceso de restructuración con planes estrictos y programas a mediano y largo plazo "pero tenemos emergencias ineludibles que deben solucionarse en los próximos días. Necesitamos alrededor de seis millones de pesos. De lo contrario, creo que no podremos eludir la quiebra y la convocatoria de acreedores.
"No sé cómo voy a poner la cara frente a una derrota que a mi entender tiene como causa fundamental no haberse amoldado a la corrupción imperante en la medicina y en lo que yo llamo el sistema.
No tengo conexiones con el empresariado argentino. Por el contrario, por razones que habría que explicar in extenso, a veces choco con algunos pescados gordos, como Amalita (por la Fortabat) o Goyo Pérez Companc.
Por eso, uno de los pedidos que te hice en nuestra última carta era que utilizaras tu influencia con algunos empresarios de nuestro país. No creo que se puedan negar a un pedido del presidente: entre varios no sería difícil conseguir la ayuda que tanto necesitamos.
Creeme Fernando: nunca pensé que iba a tener que afrontar un momento como este. He ayudado a la Fundación no solo con mis conocimientos. Así, por ejemplo, sostuve económicamente al Departamento de Ciencias Básicas durante un período prolongado. Te imaginarás: !poner dinero en ciencias básicas en Argentina!
En fin, te ruego que influyas para conseguir una donación urgente. Creo que es el camino más corto. Veremos después cómo nos reorganizaremos y adecuaremos ao momento que vivimos. Perdóname que haga llegar este pedido. Te escribo desde la desesperación. Nunca en mi vida estuve tan deprimido. Con el afecto de siempre".

ALGO MAS

"La carta nunca llegó al presidente, por lo menos para evitar que Favaloro tomara esa determinación fatal. Vale repetirlo porque es un karma que hace a los argentinos y a nuestras contradicciones: el hombre que se la pasó operando a gente del corazón, moría de un disparo al corazón. Paradojas de una Argentina increíble, que perdía a una figura notable de la ciencia... porque no le daban seis millones de pesos (o dólares) que necesitaba para superar problemas financieros de la Fundación".       En el libro el remate de este capítulo era: "Obsérvese que en la carta muestra la verguenza que le significaba hacer el pedido y daba a entender cómo le habían dado la espalda quienes podían haberlo ayudado, evitando su final...
Todo porque él, Favaloro nada menos, se negaba al sistema y a su lado corrupto... lo que aunque no lo diga, se resume en la palabra "coima".
Quien lo conoció debe entender cómo estaba el hombre al no poder recibir respuestas de los que mandan. Para que llegue al extremo de pedir casi de rodillas ayuda, sin resultados... Todo un símbolo.
Su inmolación quizás sirva para que la semilla caiga en tierra fértil. De hecho, se ha logrado que el 12 de julio -fecha del nacimiento de Favaloro en 1923. sea declarado día nacional de la medicina social, oportunidad en que en los colegios los chicos reciben información del doctor Favaloro y de la importancia de la medicina destinada a todos".
Pasaron veinte años y quizás siga dando vueltas el reclamo de Favaloro para que la salud tenga el apoyo necesario para convertirse en pilar de la República, mucho más en estos tiempos de coronavirus, y si bien la cuestión es planetaria e imprevista, habría que pensar de cara al futuro que alguna vez la salud tenga un lugar primordial en la consideración de los gobiernos.

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