EL RECUERDO DE MONSEÑOR JORGE NOVAK

Hoy se cumplen 19 años del fallecimiento del primer obispo de Quilmes, monseñor Jorge Novak
El prelado dejó una gran impronta en su paso por la diócesis, en tiempos difíciles en su comienzo por la existencia de la dictadura militar.
Fue uno de los principales gestores de la lucha por los derechos humanos y defensor de la vida, recogiendo las denuncias de las víctimas del terrorismo de Estado.
Monseñor Novak, testigo y sembrador de esperanza, pertenecía a la congregación de los misioneros del Verbo Divino.
En ese sentido, cuando se cumplieron cinco años de su muerte, en 2006, y en ocasión del 30 aniversario de la ordenación episcopal -19 de setiembre de 1976- se publicó un libro que significó un sentido homenaje a este primer obispo de Quilmes.
En la oportunidad se recogieron algunos puntos significativos de su dilatado ministerio episcopal. Se señalan algunos de los frutos maduros sembrados y abonados durante su pastoreo episcopal entre 1976 y 2001.
El siervo de Dios, padre obispo Novak, asumió la Iglesia de Quilmes desde sus orígenes y como buen pastor, sin sentirse dueño de la buena noticia de Jesús, sino servidor de ella. Vivió 25 intensos años de compromiso episcopal, en plena fidelidad a Dios, la humanidad y la Iglesia.
En la Iglesia fue fiel y creativo intérprete de la memoria viva del Concilio Vaticano II, Medellín, San Miguel, Puebla, Santo Domingo y muchas otras expresiones del magisterio pontificio y episcopal.
Como dilecto historiador de la Iglesia fue un sabio profeta que al modo del escriba del Evangelio sabía identificar en ella los valores para potenciarlos y los defectos para enmendarlos o purificarlos.

SINODO DIOCESANO

El libro Jorge Novak, testigo y sembrador de esperanza, que escribió Luis O. Liberti svd, cuenta con gran cantidad de testimonios, que enaltecen la figura del prelado.
Entre ellos palabras de Novak en el discurso de apertura de la primera sesión del I Sínodo Diocesano de Quilmes, el 21 de setiembre de 1981: "Investido con la plenitud del sacerdocio (...) no perdí, sin embargo, el tiempo en inútiles cavilaciones. Me acordé del testimonio de Pablo: Cuando llegué a ustedes,  no fui con el prestigio de la palabra o de la sabiduría a anunciarles el misterio de Dios, pues no quise saber entre ustedes sino a Jesucristo, y éste crucificado (1 Cor 2, 1ss). Busqué en el apóstol la imagen del servidor intrépido e incansable del Evangelio. Medité mucho la descripción del buen pastor, en las palabras y en la vida de Jesús".

MARCHA DEL HAMBRE

En plena dictadura militar, monseñor Novak se convirtió en uno de los arietes por la defensa de los derechos humanos y como la voz de los sin voz.
El libro recuerda la Marcha del Hambre del 30 de agosto de 1981. "Como respuesta significativa a una realidad social deteriorada aceleradamente, cabe destacar la denominada Marcha del Hambre, pedida por los presbíteros en la reunión plenaria del 14 de julio. Se llamó también Marcha por el Paz, la Paz y el Trabajo.
Se previó realizarla el domingo 30 de agosto desde el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en Quilmes Oeste por la calle (no pavimentada en ese momento) Mosconi hasta la parroquia de San Cayetano, distante algunas cuadras. Esta procesión o peregrinación tuvo muchos inconvenientes, ya uqe fue permitida por las autoridades.
Esto está reflejado en los comunicados emitidos por el Obispo, quien eleva sus quejas por esta restricción a la libertad religiosa.
Ante tal inconveniente, Novak resolvió que se fuera directamente a la Iglesia de San Cayetano, evitando así cualquier tipo de conflicto o problema en las calles, que estaban abundantemente custodiadas por efectivos policiales.
Fue una misa impactante y en la cual, de alguna manera, se tomaba conciencia de cuán grave era la situación socioeconómica de la población a pocos días del comienzo del Sínodo".     

UN TESTIMONIO

El periodista Bartolomé de Vedia, en el diario La Nación, publicaba aquel 10 de julio de 2001, contando la muerte de monseñor Novak: "Quien pretenda revisar la historia de la Iglesia Católica en la Argentina durante los años de desencuentro y frustración que siguieron a 1976 no podrá, en ningún caso, prescindir de la conmovedora y aguerrida figura del obispo Jorge Novak, quien ayer entregó su alma a Dios a los 73 años, cuando estaba próximo a cumplir sus bodas de plata como titular de la diócesis de Quilmes.
"Por la firmeza indoblegable con que enfrentó al gobierno de facto instaurado el 24 de marzo de 1976, su nombre se hermana con el de otros prelados argentinos de su misma generación, como el desaparecido Jaime de Nevares y el hoy obispo emérito Miguel Esteban Hesayne, titulares de las diócesis de Neuquén y Río Negro, respectivamente. Como ellos, Novak logró que su diócesis fuera baluarte de la lucha contra los abusos perpretados desde el poder en el contexto de la represión antiguerrillera".

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