CORONAVIRUS: ARIEL AROI CUENTA SU CASO

Lo publica en la redes sociales, por eso vale la pena darlo a conocer, ya que el propio involucrado lo señala y no oculta su bronca por lo que entiende que son situaciones que no debieran ocurrir.
Se trata del enfermero, autor y director Ariel Aloi, el del exitoso libro Aviones de papel, que se llevó al cine y al teatro.
Ariel publica que está con Covid 19 -lo supo el pasado martes- y desde el sábado se encuentra aislado.
"Mi estado de salud es bueno, solo tengo síntomas leves: tos y dolores de garganta y cabeza. Sin embargo siento bronca por los malos tratos a los que fuimos sometidos el día del hisopado.
Por eso este artículo.
Sin más preludios, empezaré por los hechos y dichos que desembocan en esta reflexión y que probablemente no lleguen a expresar el malestar que generaron entre los seres humanos que componen la pintorescamente llamada "primera línea".
Vale decir también que esperé algunos días para publicar, atento a que no fuese mi caso y el de otras cuatro compañeras (una de ellas positivo también), un hecho aislado.
No lo es, lamentablemente.
Asimismo esto no debe tomarse como una generalización, ya que luego del positivo he sido contenido y tratado con una excelsa amabilidad.
Primero, la aventura para ser hisopado.
Antes del testeo, que inicialmente fue negado y luego aceptada por nuestra insistencia colectiva, escuché: "Ahora que hay un caso positivo, todos tienen síntomas". "no sé para qué gastamos tanto dinero en equipos, mejor que se contagien todos y ahorramos el dinero", etcétera.
Lo primero que se me vino a la cabeza fue: "mejor no solicito el hisopado", aunque sintiera dolores de garganta y de cabeza.
Mi compañero de trabajo, vía telefónica respondió con bronca: "No se preocupan por mí, ahórrense los hisopos".
Segundo, la estigmatización.
Noté en varias de mis compañeras las necesidad de explicar que el dolor de garganta no era porque deseaban unas vacaciones o porque eran unas indolentes zánganas.
Entonces, a la preocupación de estar enfermo (preocupación que no se limita a uno mismo sino a nuestras familias) y no saberlo (no hay testeos al personal de salud) se deben sumar la preocupación de detectar dónde, cómo y cuándo, en este ambiente.
En mi caso, cumplo jornadas de 12 horas, y en una de esas jornadas, trabajé con una estimada compañera que ya estaba enferma pero que no lo sabía, hasta que unos días después tuvo fiebre, fue hisopada y dio positivo.
Seguramente esta breve nota, que se limita solo a estos temas (porque hay muchos más), traerá consecuencias, porque la verdad siempre las trae.
Natualmente, espero absurdamente que esto sirva para que seamos un "tilín mejores" y para evitarnos las cuentas del psicoanalista, como diría el gran trovador Silvio Rodríguez.
Ariel Aloi, abridor de puertas".
Ariel Aloi y un impresionante testimonio de uno que está en la trinchera en la lucha contra el coronavirus y que quedó contagiado por esa situación, pero que nutre su condición de enfermero y escritor para que desde el aire, los aviones de su creatividad permitan reflejar una situación que merce ser contada y que deja reflexionando a quien la conoce.

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