MARTINIANO MOLINA RECORDO AL GATO DUMAS

El ex intendente de Quilmes, Martiniano Molina, recordó hoy a su gran maestro chef, el Gato Dumas, al cumplirse 16 años de su fallecimiento.
En las redes publicó su agradecimiento "por todo lo que me enseñaste en la cocina y en la vida. Y gracias por hacerme parte de tu familia, dándome el enorme honor, junto con tu inseparable y maravillosa Mariana, de ser el padrino de Olivia, una persona llena de luz y claridad.
El fruto nunca cae lejos del árbol. Te quiero, te sigo admirando y te extraño muchísimo".
En la revista Aires Club, Martiniano aparecía en tapa allá por abril de 2010.
Allí hablaba de su pasión por el handball y su participación en la selección, y también refería cómo empezó su relación con el Gato Dumas.
"En el año 1994 conocí al Gato Dumas. Mi viejo (Jorge) me lo presentó, lo había conocido en una situación y el Gato había quedado en deuda con él. Entonces, le dijo si podía retribuirle de alguna forma y mi viejo le dijo no. Un día estábamos charlando en la mesa y me dice que conoció al Gato Dumas y le digo: Boludo, yo lo quiero conocer, quiero cocinar con él. Sorprendido, mi viejo me dijo: ¿Desde cuándo cocinás? Ahí fue cuando le dije que yo siempre quise ser cocinero".
Agregó Martiniano que empezó a trabajar con el Gato en el restaurante.
"En 1996 era el Colorado Springs clasificatorio para el mundial de Japón 97. Estaban todos con una garra terrible y a mí me agarra una crisis, medio existencial, de "me quiero ir a la mierda", y justo el Gato estaba armando un restaurante en Paraguay, en Asunción. Le hablé, me dio el laburo y me fui.
No le dije a nadie, ni a mi viejo. Y claro, estaban los chicos, iba todos los días a entrenar y un día no fui más. Me llamaban, me mandaban fax. En la confusión que tenía, entrenaba solo allá. Y me manda un fax Quiala: Mirá Martiniano, la verdad es que siente mucho tu ausencia, los chicos hablan de vos y sos parte importante del grupo. Te propongo que te vengas un mes antes del partido. Que hagas una preparación física".
Me cerró por todos lados. Hablé con el Gato y le dije que me tenía que ir a jugar un torneo y que en total eran dos meses. El Gato se recalentó: Pero hijo de puta, pendejo insolente.
Y le dije: mirá, vos me dejaste bien en claro que uno tenía que hacer lo que tenía ganas". Y me los dio. Viajamos para Colorado Springs, ahí me pusieron "el loco" porque yo entrenaba a mil. Salimos segundos y clasificamos a Japón. Argentina nunca había llegado hasta ahí.
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