FERCHO EN MOZAMBIQUE: LA ANGUSTIA DE UN BERNALENSE

Se llama Fernando Widmer, pero para todos es Fercho. Un bernalense quien desde diciembre se encuentra en la ciudad de Xai Xai, en Mozambique, Africa, a donde fue en principio en el 2014 y lo ha repetido todos los años para desarrollar su tarea como entrenador de fútbol.
Ahora está en el país africano desde diciembre.  La llegada del coronavirus y la cuarentena lo encontró en una situación que padece, porque no puede tener ingresos, el trabajo está parado y ni siquiera el kiosco que explota le permite sustentar a su familia.
Desde tierras tan lejanas hizo un llamado para que le llegue ayuda, ya que en estos momentos la está pasando realmente mal.
Fercho nació en Bernal, se recibió de técnico de fútbol en la Escuela Hugo Manuel García, y un día conoció al padre Juan Gabriel Arias, conocido como "el cura de Rácing", quien llegó a Mozambique por primera vez en el 2000 y a raíz de lo que vio en el país, se sintió tocado para ayudar y quedarse en esas lejanas tierras.
Finalmente se afincó en Mozambique y terminó por convencer a Fercho para que fuera a dirigir a aquellos lugares.
Así fue, y en todos estos años desde el 2014 alternó idas y vueltas entre Bernal y Mozambique, seis meses en cada lado.
Años atrás lo encontramos en los famosos fogones de Bernal, nos contó su historia, incluso concurrió a Radio Quilmes para relatar su experiencia.
Hoy vive en Mangunze, que queda a 35 kilómetros de Xai Xai. Precisamente, está dirigiendo en la Liga Musulmana en Xai Xai.
Cuenta que la experiencia africana resulta conmovedora, porque se encuentra con niños y adolescentes en estado de desnutrición, con las necesidades básicas insatisfechas. Por eso, además de la actividad deportiva, realiza una tarea humanitaria.
Organiza partidos a beneficio, visitas a orfanatos, convivencia con familias, todo lo hace con el único objetivo de educar en valores y pelear contra la desnutrición.
Así se lo contaba en mayo del año pasado al licenciado Carlos Unterstein.
En charla con Cultivos de Quilmes, desde Mozambique

ALGO DE HISTORIA

Lo conocimos, como señalamos más arriba, en los fogones de Bernal, en la fiesta de la patrona, que son tan clásicos de la ciudad quilmeña.
Allí contó cómo empezó todo.| El cura Arias fue fundamental para que llegara a Mozambique y se instalara como técnico de fútbol, hoy además dirige una escuela de fútbol, tiene un negocio, kiosco, y enseña en la Universidad. Pero todos los trabajos están parados.
Ahora lanzó este SOS, un poco corrido por la desesperación que vive junto a su familia. "Yo vine aquí con el propósito de vivir tranquilo. Compré la casa, formé mi familia. Nunca tuve en cuenta que llegaría el coronavirus, Pero está y es muy grande la preocupación.
Nos están torturando, nos están castigando mucho, a mucha gente. Cuarentena significa 40 días. Estoy totalmente de acuerdo en que nos cuiden, pero ya llevamos 60 días. Yo no estoy en un mismo barco, como escribí en facebook, estoy en el mismo mar pero soy yo el que está nadando y en algún momento me ahogo.
Tengo mi familia, mis trabajos están afuera pero están cerrados, tanto la escuela como el trabajo en la Universidad. Yo quiero trabajar pero no puedo, estoy desesperado.
Es cierto que me ayudó la embajada argentina el mes pasado, pero la verdad es que estaríamos todos muertos si no nos ayudaban. La embajada nos ayudó, es cierto, pero se trata de la comida. Lógicamente, estoy pidiendo ayuda.
¿Quién nos va a matar, el coronavirus o el hambre?
Digo otra cosa: aquí los negocios cierran a las 5 de la tarde. Yo vivo en un barrio un poco alejado, y si tengo que comprar espirales para evitar la malaria -aquí está el mosquito que si te pica te da la malaria y te podés morir-, y no puedo hacerlo después de las 5 porque está todo cerrado.
Tengo que pagarle al mecánico que me arregló el coche y no puedo decirle que no puedo pagarle.
También tengo que pagar deudas la semana próxima... Si me quitan el agua porque no pago no sé cómo vamos a hacer.¿Quieren que muramos de sed?
¿Cuál es el camino, el suicidio? Quiero que alguien me dé una explicación.
Nosotros venimos al mundo para ser felices, tener una casa, una familia. Queremos trabajar para ello, y todo aparece injusto.
Admito que el coronavirus es muy peligroso pero también es peligroso fumar. Yo tengo un pequeño kiosco que vende cigarrillos, que es uno de los productos que más se vende. Y si los vendo, ¿los estoy matando?
Vamos a poner las cosas claras. Si me tengo que quedar aquí en cuarentena 60 días y morirme de hambre... Y resulta que el productor tabacalero está lleno de plata, puede quedar encerrado en su casa, con piscina, comida... ¿por qué la diferencia?
No puede ser, es injusto. Si hablo es por necesidad, estoy desesperado y tenía que decirlo".
Hasta aquí, entonces, el angustiante llamado de este bernalense, que espera que lo más pronto posible se abran las actividades para poder tener ingresos.
En una Mozambique donde todavía no hay muertos por coronavirus, aunque el flagelo ha comenzado a sentar reales en el país, que tiene una paupérrima estructura sanitaria, como cuenta el padre Arias en los próximos párrafos.
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EL PADRE ACADEMICO

El padre Juan Gabriel Arias reside en Mozambique desde 2000, cuando llegó a la localidad de Mangundze, y lo hace en una provincia que hoy, coronavirus mediante, apenas cuenta con diez camas de terapia intensiva para un millón y medio de personas.
En una nota reciente el cura dijo que el sistema no está preparado y con los brotes de cólera, la gente terminaba siendo atendida en el piso del patio del hospital.
Y refiere que la cuarentena se sufre en las chozas y alerta: Si el coronavirus se extiende por Mozambique "esto será una catástrofe". Vale decir como curiosidad que hoy hay solo 91  casos y ningún muerto.
"La gente tiene miedo. Nos vamos a morir todos como perros" escucha en cada rincón.
Y cuenta que el gobierno decidió el cierre de escuelas e iglesias.
Los contagios son muy posibles porque la gente no tiene agua y va a buscarla a la única bomba que hay en la aldea.
Sostiene que no existe la conciencia que hay en Argentina, con el protocolo de cuidado. Pero hay motivos para ello: "La mayor parte del país no tiene acceso a la electricidad y no tiene televisión. Muy pocos cuentan con radio. Y los que tienen teléfonos con redes sociales se comen todas las fake news".
Así señala la preocupación porque el sistema de salud no está preparado para una pandemia.
La vida en Mangundze es el aire libre, con un concepto distinto de casa. Se trata de un terreno con varias chozas de barro y paja.
De todas maneras explica que la gente respeta consignas como no saludar con la mano.
Dice que el terror en Mozambique pasa porque en el país vecino, Sudáfrica, está el coronavirus. "Mucha gente que trabaja allá se vino a pasar la cuarentena para este lado y j no cumple con las medidas.

SU LUGAR

El padre repite que Mozambique es su lugar en el mundo. Fue siempre el cura de Rácing, porque era el confesor del club de la Academia. Tanta es su pasión albiceleste que hizo pintar el templo africano donde es párroco desde 2014 con los colores de Rácing.
Se le pregunta qué podría pasar cuando arranque la demanda en el hospital de Xai Xai. "Un caos total. En la terapia intensiva hay muy pocas camas y van a ser reservadas a los pudientes. Otro problema es la falta de tubos de oxígeno, que es lo primero que hay que dar a un paciente con esta patología.
"Aquí prácticamente no hay atención: van a combatir el coronavirus con paracetamol y los van a mandar a casa.
Arias destaca el aporte de la Fundación Messi, porque gracias a ella "le damos el desayuno a quince mil chicos. Pero la situación se hace más grave porque los chicos están mal alimentados. Tienen las defensas bajas. Y si les agarra fiebre, les agarra más fuerte. Para la gente del interior, es la única comida en muchos casos. Por eso vamos a seguir con el desayuno, siguiendo las normativas que dio el presidente de Mozambique.
El cura recuerda que en Mozambique la expectativa de vida es muy baja, la mitad de la población tiene menos de 18 años.
Dice que este es su lugar en el mundo, sabe que si se enferma en Argentina tendrá más medios "pero me quedo en Africa porque de lo contrario voy a estar mal espiritualmente. Si llega la epidemia, tengo que estar para dar la extremaunción o despedir a los muertos en los funerales. Y si me va la vida en eso, que así sea. No me perdonaría abandonarlos en este momento".
El año pasado, cuando el papa Francisco estuvo en Mozambique, Juan Gabriel Arias pudo contactarse con él, ya que lo conocía cuando era sacerdote misionero porteño.
Hincha fanático de Rácing, club del que también es dirigente, lleva tatuado en el brazo derecho una imagen de Jesús junto al escudo de la Academi. Fue cura villero en Barracas.

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