Créase o no de Ripley. La Argentina da para todo y en el caso del kirchnerismo se pueden escuchar expresiones que parecen increíbles.
Por ejemplo, ayer el ex ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni dijo, sin ponerse colorado, que Cristina Kirchner defendió los intereses nacionales y no merece estar presa y condenada. Asimismo, llegó al extremo de decir que lo que le pasó a Cristina también le ocurrió a San Martín, Juan Bautista Alberdi, al doctor Ramón Carrillo, entre otros, que debieron exiliarse.
En el mismo universo del disparate, el actual ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Juan Martín Mena, habló del indulto a CFK. Reconoció que ella no quiere el indulto sino que se haga justicia porque no es culpable, agregando que pese a ello, lo primero que debe hacer un peronista si se recupera el poder es decretar el indulto de la condenada.
Lo que los kirchneristas no dicen ni reconocen es que Cristina Kirchner fue condenada por una cantidad importante de magistrados, dieciséis, que a lo largo del juicio, con múltiples peruebas, terminaron determinando la condena por corrupción.
Eso nunca lo va a entender ni aceptar el kirchnerismo, con obediencia ciega a la jefa, cualquiera haya sido la decisión de los jueces.
La propia CFK jamás dio pruebas de su inocencia: siempre se defendió, curiosamente, denostando a los que la juzgaron, pero nunca aportó elementos de defensa que probaran que no era culpable.
PD: Jamás se le escuchó a San Martín sostener aquello que ella le decia a su ladero, Oscar Parrilli: hay que apretar a los jueces...
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